Sangre y Desamparados recorrieron la ciudad en una salida procesional sin incidentes

Pasadas las cinco y media de la tarde la cofradía de Desamparados ya discurría por la calle San José en dirección a su confluencia con Real. La primera de las hermandades que hacía estación de penitencia en la jornada del Viernes Santo veía que a diferencia de los días anteriores el cielo mostraba un aspecto totalmente encapotado, muchas nubes.

Pero aún así nada hizo peligrar la salida de esta hermandad que en su pequeño cortejo guarda algunos elementos diferenciadores y que se puede ver fácilmente en pocos minutos de paso. El primero de sus Titulares en salir, el Cristo de la Sangre, lo hacía tras la dificultosa maniobra de sortear los dinteles de las puertas que distan el pasillo de entrada del colegio San José de la plaza de la misma advocación.

Tras la salida, el giro a los ancianos y ancianas de la residencia de San José y enfilar la primera de las calles para continuar su camino hacia la Carrera Oficial. El cortejo que antecede al paso de palio salía sin dejar cortes en su transitar. El palio también sorteó esta dificultosa salida y realizó los mismos movimientos que el primero de los pasos.

Ya con la cofradía en la calle destacó el giro de ambos pasos ante las Carmelitas y su vuelta a la capilla tras el paso por la Carrera Oficial. En este último momento la hermandad dio parón a la del Santo Entierro provocado por los minutos en los que entra el paso del Cristo de la Sangre y el consabido tiempo de espera para poder realizar la maniobra de entrada.

La cofradía estrenó en esta estación de penitencia las cantoneras para la cruz del Cristo de la Sangre, los faroles entrevarales para el paso de palio y las potencias de plata para el crucificado de la Cruz Parroquial, todas ellas adelantadas en exclusiva por ISLAPASIÓN la pasada semana. (ISLAPASIÓN).

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