OPINIÓN: Una nueva batuta – ‘La trastienda’

El verano llega con el
nombramiento de un nuevo delegado diocesano para nuestras hermandades y
cofradías. Aires impregnados de juventud cofrade y con ideas de enfocar
actuaciones tras una observación pausada de lo que acontece en el mundillo cofrade.

Como nota de su enfoque: la
necesidad de evitar el cofradierismo anárquico (el que nace de la
simple vocación folclórico-cultural de esta Andalucía tan sentida nuestra) como
modelo a seguir, pues conlleva a un vaciamiento de la realidad religiosa de
nuestras hermandades.

Eso, grosso modo y
como carta de presentación.

En este mismo medio –Islapasión
se entrevistó al padre Juan Enrique Sánchez y éste ofreció un repertorio
que ni la Banda de las Cigarreras.

Hubo de todo, desde las más
clásicas notas con Amarguras de quien sabe del escaso bagaje
sobre el más básico conocimiento de la liturgia y la mismísima Palabra; Mater
Mea
, como grito al cielo ante el transfuguismo de junta a junta
por el mero despecho ante situaciones que nada tienen que ver con el sentido
cristiano de nuestra pertenencia a las hermandades. Ego svm,
señalándose como el responsable del buen hacer y mediador entre las
corporaciones y los directores espirituales, sin posicionarse por su condición
de sacerdote con sus homólogos si no son coherentes sus exposiciones; la
Saeta
, que llega certera cuando habla la  juventud cofrade y sobre las carencias
a las que, no pocas veces, deben enfrentarse como parte de la Iglesia y cuyos
responsables son las juntas de gobierno, incapaces algunas de fomentarles su
condición de cristianos comprometidos con el contenido evangélico de su función
dentro de los grupos jóvenes.

Y, sin duda, la Marcha
fúnebre
cuando expone sobre el vacío de fe del que elcofrade
parece hacer gala indiscreta en ocasiones. El motivo del ser tal (cofrade)
no puede basarse en conocimientos técnicos del léxico de capataces,
cargadores o costaleros, de las maniobras de pasos según sean Misterios
o Palios, en el uso de una jerga que según el caso puede ser hasta
motivo de discusiones, y así un número sin concretar de motivaciones
cofrades
carentes de motivación religiosa.

Y en esa recopilación de
sensaciones también encontramos Christus Charitas Est, alabando
la labor social de las hermandades, y la necesidad de mostrar la otra
mejilla pero no para que nos den otra bofetada sin mano -otra más-, sino para
enseñar que no sólo somos lo que se ve, que hay algo más enfocado a la realidad
que vivimos.

Tocó a todos, los que son y
los que pretenden estar pero han ido más deprisa de lo que el protocolo
necesario estipula. Palabras secas y sólidas que implican a aquellas
asociaciones de tintes cofradieros pero carentes de base. Sacar un paso no
es un entretenimiento, es una labor catequética, si bien las procesiones
no respaldadas por la Iglesia al no contar con los permisos oportunos, puede
pensarse que sí cumplen con esa labor, sin embargo ese es el error: las
hermandades se deben a un compromiso eclesial
y responder a sus
necesidades
.

Lo dicho, el nuevo director
de orquesta
(lo digo con el mayor respeto) encargado de reordenar el
repertorio cofrade tiene las ideas claras, y no es desconocedor de lo que es
serlo. Sabe que hay notas discordantes que se deben evitar y busca la
entonación entre todos.

Ardua labor le queda, padre.
El cofrade tiende a reconocer mal sus defectos, pero sin duda en las palabras
del nuevo delegado diocesano para las hermandades se hacen patentes que no es
un ignorante de este sentimiento entre lo religioso y lo tradicional y, parece
ser, que el padre Sánchez busca algún tipo de excelencia que, hoy
por hoy, parece no estar del todo claro.

Se presentan fechas de
cambios, quizás para después del letargo en el que nos sumerge el verano. (ISLAPASIÓN).

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