Huerto detalla el altar de Gracia y Esperanza

Durante toda la jornada de hoy, miércoles 18 de diciembre, María Santísima de Gracia y Esperanza Coronada estará expuesta en devoto besamanos en la iglesia de la Divina Pastora de las Almas. La junta de gobierno de la hermandad de la Oración en el Huerto detalla los aspectos más relevantes de este montaje en el siguiente texto:

– La Festividad de la Esperanza, de la Expectación del Parto o de la O

En el tiempo litúrgico del Adviento el 18 de diciembre la Iglesia Católica celebra la festividad de la Expectación del Parto de María, en la que toda la comunidad espera gozosa la llegada del Mesías, del hijo de Dios. Es una festividad llena de esperanza y alegría pues se conmemora los momentos previos a la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. La Virgen María, al igual que nosotros, se encuentra expectante ante el alumbramiento del divino Redentor. Conocida antiguamente como la festividad de Santa María, actualmente se denomina también como la Festividad de la O, debido a que esa espera tenía su reflejo litúrgico en el canto de las Antífonas de la O en el Magnificat del Oficio de Vísperas entre el 17 y el 23 de diciembre. Su nombre viene determinado porque todas cse inician con la exclamación “O” (O Sapientia, O Adonai, O Radix , O Clavis, O Oriens, O Rex , O Emmanuel ). En el altar montado al efecto se ha querido tener presente la festividad que se conmemora y en la cornucopia que remata el dosel se han reproducido el comienzo de estas Antífonas, así como el acróstico EROS CRAS -que como indican los investigadores H. Lecrerc o J. Aldazabal se forma con las iniciales de cada antífona en sentido inverso- que significa “estaré aquí mañana”, en clara alusión al advenimiento del Niño Dios. 

– La Virgen María, Trono del Señor

Desde el arte paleocristiano se desarrolló una iconografía mariana en la que se representaba a la Virgen sedente en un trono y en su regazo al niño Jesús. La entronización le confería a ambos la naturaleza regia que poseen; Jesucristo como Rey del Universo y María como Reina del Cielo por su divina maternidad. Para ensalzar ese carácter regio, a partir de los ss. XII – XIII se comenzó además a representarla coronada. En nuestro altar, se ha querido ejemplificar la naturaleza regia de la Virgen María instalando un trono sobreelevado. Sin embargo, ahora la imagen de María Santísima en su advocación de Gracia y Esperanza no aparece sedente sino que ha bajado a través de una escalera para acercarse a nosotros como signo de su eterno amor hacia el hombre y ser corredentora de la Humanidad.

– La simbología de las flores: la azucena y la pureza inmaculada de la Virgen María 

En la simbología cristiana, la azucena es símbolo de pureza y virginidad. Es por ello, que en la mayoría de las representaciones de la escena de la Anunciación de María, el arcángel Gabriel lleva en su mano esta flor que ofrece a María, flor que vuelve a aparecer en las escasas representaciones pictóricas que se tienen sobre el tema de la expectación del parto, pero que vienen a refrendar el carácter puro e inmaculado de la concepción de María. En el altar, en los centros de flores que se han dispuesto a los lados de María Santísima de Gracia y Esperanza, la azucena tiene un papel destacado. (ISLAPASIÓN).

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