En la jornada de ayer, el periódico El País daba la exclusiva de la investigación abierta desde el Vaticano sobre unos presuntos abusos sexuales a un menor por parte del hasta ahora Obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Rafael Zornoza, cuando era sacerdote de la Diócesis de Getafe.
Pocas horas después de salir esta noticia desde el Obispado de Cádiz y Ceuta se emitió un comunicado en el que se negaban estas acusaciones, se las tildaban de falsas, y se suspendía, de manera temporal, la agenda del propio Zornoza, aquejado de un cáncer agresivo según la nota que se proporcionaba por parte del propio Obispado.
La última de las reacciones llegó de la mano del presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Luis Argüello, que confesó su dolor por este caso y admitió su verosmilitud para llegar al punto de investigación en el que se encontraba.
Tras ser portada en periódicos de tirada nacional, pieza en informativos de todas las cadenas televisivas del país y una de las noticias del 10 de noviembre en España, llega el momento de ver que pasará con una diócesis dañada -una vez más- por el mal hacer de quienes la encabezan.
La situación actual ha variado poco, de lo que se tenía hasta hace unos días. Desde julio de 2024, Rafael Zornoza estaba en situación de renuncia, puesto que al cumplir por entonces los 75 años había enviado la carta de renuncia al Papa -por entonces Francisco-. Esta renuncia no conlleva, como hemos visto tras un año y cuatro meses, una sustitución inmediata a la cabeza de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, por lo que de momento sigue vigente esta situación.
Con lo que conocimos ayer -que desde las entrañas del Obispado se conocía desde hace algunas semanas- el proceso de nombramiento de nuevo Obispo se puede acelerar, seguro. Pero ¿Y hasta que el Santo Padre no nombre un nuevo Obispo? Esa es la cuestión que se plantea en estos momentos.
Pues la pelota pasa al tejado de la Santa Sede, que deberá mover ficha… o no. Si la mueve aceptando la renuncia de Zornoza existen varios escenarios. El primero es el más lógico y habitual que es aceptar la renuncia y nombrar a un nuevo obispo, que abre un abanico de muchas posibilidades. Dentro de los posibles nombres para liderar a la iglesia diocesana gaditana las quinielas están muy abiertas aunque la premura en el nombramiento igual resta algunos de estos posibles candidatos. El tiempo dirá.
Otra de las opciones que tiene sobre la mesa la Santa Sede es nombrar un administrador diocesano directamente, es decir, un sacerdote de la diócesis que de manera interina estuviera al cargo de la diócesis hasta el nombramiento de un nuevo obispo.
Como tercera vía existe la que quizás está cogiendo un mayor peso en las últimas horas que pasa por el Colegio de Consultores, un órgano establecido dentro de la diócesis que encabeza el propio Obispo, Rafael Zornoza, que se convocaría por la extrema necesidad de tener un relevo interino en estos momentos por parte de la Santa Sede. En este órgano estarían, salvo cambio que no se implementa en la información ofrecida dentro de la web del propio Obispado los siguientes sacerdotes: Óscar González Esparragosa, Fernando Campos Rosa, Francisco Jesús Fernández Alcedo, Lázaro Albar Marín, Juan José Marina Janeiro, Cristóbal Flor Domínguez, Luis Pedro González Rodríguez, Ricardo Jiménez Merlo y Marco Antonio Huelga de la Luz. Dentro de los mismos la opción más lógica sería el Vicario General de la diócesis, el Rvdo. P. Óscar González Esparragosa, la persona elegida para ser administrador diocesano, que se encargue de las funciones que se le atribuyen al Obispo diocesano, que necesitaría la ratificación propia de la Santa Sede.
La cuarta, y última vía, es que no sea un administrador diocesano, sino un administrador eclesiástico apostólico, que podría recaer en Obispos o Arzobispos de diócesis cercanas, como fuera el de Jerez -José Rico Pavés- o Sevilla -José Ángel Saiz Meneses-, aunque esta vía parece la menos factible de las cuatro posibles.
La quinta, y que parece una vía descartada, es que Zornoza siga como obispo como hasta ahora en el último año y cuatro meses. Aunque, visto lo visto, cualquier cosa podría ocurrir.
Zornoza ha jugado con blancas, ahora la Santa Sede deberá mover con negras para el futuro de la Diócesis de Cádiz en una partida de ajedrez que parece que no ha llegado a su fin.






