El Vaticano ha abierto una investigación contra Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, tras ser acusado de haber cometido supuestos abusos sexuales continuados a un menor durante la década de 1990, cuando ejercía como sacerdote en la diócesis de Getafe.
Según la denuncia presentada ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los hechos habrían ocurrido mientras Zornoza dirigía un seminario en dicha diócesis. El proceso indagatorio ha sido encomendado al arzobispo de Sevilla, quien será el encargado de recabar la información y determinar los pasos a seguir en el ámbito eclesiástico.
«Escribo esta carta solo con la intención de evitar que lo que me pasó a mí le pueda seguir pasando a otro niño», apunta la víctima, en una carta a la que ha tenido acceso El País, en la que acusa a Zornoza de presuntos abusos de los catorce a los 21 años.
El denunciante relata en su escrito que, entre los 14 y los 18 años, acudía con frecuencia al Seminario Mayor del Cerro de los Ángeles, donde asegura que sufrió abusos sexuales por parte de Rafael Zornoza. Según su testimonio, los hechos se producían por la noche, cuando el entonces sacerdote entraba en su habitación. “Se metía en mi cama, me acariciaba y me besaba. Por las mañanas también me despertaba del mismo modo”, expone en la carta remitida al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
El denunciante sostiene que, en varias ocasiones, trató de poner fin a la situación. “Le dije a Rafa que lo que hacíamos no estaba bien, pero él insistía en que era una amistad íntima”, señala. En su relato, explica además que llegó a confiar plenamente en Zornoza, hasta el punto de contarle su orientación sexual. El sacerdote, según su versión, le recomendó acudir a terapia “para curarse” y le convenció de que ingresara en el seminario. “Decía que mi herida —así llamaba a la homosexualidad— no me dejaba ver las cosas con claridad”, añade.
Pasados los años, el denunciante afirma haber tomado plena conciencia de lo ocurrido. “Con 32 años le envié un correo en el que le decía que había abusado de mí. Nunca respondió, y desde entonces no volvimos a hablar”, asegura.
La Santa Sede mantiene abierta la investigación eclesiástica para esclarecer los hechos. Tras recoger los testimonios de la presunta víctima, del acusado y de posibles testigos, el arzobispo de Sevilla deberá determinar si procede iniciar un proceso canónico que podría culminar en una sentencia.






