En relación a la noticia publicada hoy en un medio nacional en la que se afirma que el Vaticano investiga al Obispo de Cádiz por presuntos abusos sexuales a un menor, desde el Obispado de Cádiz y Ceuta han señalado que:
· Las acusaciones que se hacen, referidas a hechos que tuvieron lugar hace casi treinta años, son muy graves y además falsas.
· El caso fue introducido la semana pasada en el tribunal de la Rota de la Nunciatura apostólica en España. Hay una plena confianza en la justicia y se colaborará con ella en todo lo que sea requerido. Al mismo tiempo, es necesario recordar el respeto a la presunción de inocencia que asiste a todas las personas.
· El obispo ha decidido suspender temporalmente su agenda para el esclarecimiento de los hechos y para atender el tratamiento de un cáncer agresivo que está recibiendo.
Desde el obispado no se harán posteriores declaraciones hasta conocer la decisión del tribunal eclesiástico.
El Vaticano investiga presuntos abusos sexuales a un menor
El Vaticano ha abierto una investigación contra Rafael Zornoza, obispo de Cádiz y Ceuta, tras ser acusado de haber cometido supuestos abusos sexuales continuados a un menor durante la década de 1990, cuando ejercía como sacerdote en la diócesis de Getafe.
Según la denuncia presentada ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, los hechos habrían ocurrido mientras Zornoza dirigía un seminario en dicha diócesis. El proceso indagatorio ha sido encomendado al arzobispo de Sevilla, quien será el encargado de recabar la información y determinar los pasos a seguir en el ámbito eclesiástico.
«Escribo esta carta solo con la intención de evitar que lo que me pasó a mí le pueda seguir pasando a otro niño», apunta la víctima, en una carta a la que ha tenido acceso El País, en la que acusa a Zornoza de presuntos abusos de los catorce a los 21 años.
El denunciante relata en su escrito que, entre los 14 y los 18 años, acudía con frecuencia al Seminario Mayor del Cerro de los Ángeles, donde asegura que sufrió abusos sexuales por parte de Rafael Zornoza. Según su testimonio, los hechos se producían por la noche, cuando el entonces sacerdote entraba en su habitación. “Se metía en mi cama, me acariciaba y me besaba. Por las mañanas también me despertaba del mismo modo”, expone en la carta remitida al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.






