Este pasado viernes se puso fin a 120 años de historia del convento del Corpus Christi, de las Carmelitas Descalzas, junto a la Plaza Argüelles de Cádiz. Una historia que se pone fin tras quedar únicamente cinco religiosas que serán repartidas en otros monstareios de la comunidad en España.
Y este fin se hizo a modo de eucaristía de acción de gracias en la que participaron decenas de fieles que quisieron acompañar a la congregación en este momento histórico. La eucaristía fue oficiada por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Monseñor Ramón Valdivia, quién agradeció por más de un siglo de vida de oración y entrega silenciosa al servicio de la iglesia.
La capilla de la Plaza Argüelles acogió esta eucaristía de acción de gracias que contó con la presencia de frailes carmelitas descalzos encabezados por el provincial de la zona Ibérica, sacerdotes diocesanos y una gran representación de las hermandades gaditanas que han tenido vinculación durante estos 120 años con esta comunidad de religiosas.
Tras la marcha de las Carmelitas, la cofradía de las Angustas deberá buscar un templo donde celebrar su función principal en Cuaresma y donde puedan organizar el cortejo del Miércoles Santo para su salida procesional.
El cierre del convento, además, supone la pérdida del único obrador en la ciudad que realizaba las formas de la Eucarístia para la consagración.







