El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, manifestó este lunes en Gran Canaria su “dolor” tras conocerse que el Vaticano ha abierto una investigación contra el obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, de 76 años, por presuntas agresiones sexuales continuadas a un menor durante la década de los noventa, cuando ejercía como sacerdote en Getafe y dirigía el seminario diocesano.
“Mi valoración personal siempre es de dolor ante un acontecimiento así. El hecho de que la Santa Sede haya iniciado una investigación indica que se concede verosimilitud a la acusación”, afirmó Argüello antes de impartir una conferencia en el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias.
El también arzobispo de Valladolid mostró empatía hacia todas las partes implicadas. “La Iglesia abre un procedimiento porque busca conocer la verdad y acercarse al sufrimiento de ambos: al de una posible víctima y al de una persona —en este caso, un obispo— que pudiera haber sido acusada injustamente”, señaló.
Argüello insistió, además, en la importancia de mantener la presunción de inocencia. “No se puede condenar de antemano. La presunción de inocencia es un principio básico de nuestro sistema jurídico, tanto civil como eclesiástico”, subrayó. En este sentido, valoró que los protocolos actuales de la Iglesia, tanto en Roma como en España, permiten investigar hechos que habrían ocurrido hace entre 25 y 30 años y que, en el ámbito civil, se encuentran prescritos.
La investigación canónica al obispo Zornoza, la primera conocida públicamente en España contra un prelado por un supuesto delito de pederastia, fue adelantada por El País. La diócesis de Cádiz y Ceuta respondió con un comunicado en el que calificó las acusaciones de “falsas” y anunció que el obispo ha suspendido su agenda para favorecer el esclarecimiento de los hechos y tratar el cáncer que padece.
Por la mañana, la Conferencia Episcopal Española evitó pronunciarse de forma extensa sobre el caso, limitándose a expresar “confianza en la justicia y respeto al trabajo del Tribunal de la Rota”. En aquel momento, el organismo no hizo referencia al posible sufrimiento de la víctima.
Argüello, sin embargo, sí se refirió al asunto antes de ofrecer su ponencia titulada El amor y sus formas (eros, filia y ágape): una mirada creyente. “La Iglesia abre un procedimiento porque quiere conocer la verdad y acompañar el dolor de ambos lados”, reiteró.
Respecto a una eventual suspensión del obispo investigado, el presidente de la Conferencia Episcopal aclaró que dicha medida no le compete. “La Conferencia no tiene autoridad jurídico-canónica sobre los obispos; esa competencia corresponde exclusivamente a la Santa Sede”, puntualizó.
Argüello también apuntó a la posibilidad de que la renuncia presentada por Zornoza —al cumplir los 75 años, como establece la normativa eclesiástica— pudiera ser aceptada próximamente. “Entiendo que un obispo que ya ha presentado su renuncia, que atraviesa una enfermedad y que ahora se enfrenta a esta situación, podría ver aceptada su dimisión. Pero esa decisión no depende ni de mí ni de la Conferencia”, concluyó.






