OPINIÓN: Retos – ‘Vísperas’

Confianza renovada. Los hermanos mayores han ratificado a José Manuel
Rivera como presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de nuestra
ciudad. Cierto es que no había alternativa posible y que la suya era la única
papeleta que se podía introducir en la urna, pero aún así la elección ha sido
casi por unanimidad y la nueva Permanente puede apuntarse el primer tanto.

Ahora, manos a la obra. El proceso electoral ha venido a coincidir con un
particular Pentecostés de reflexión en la sede de Issac Peral. Y, quizás por
eso, no hay vacaciones que valgan a las puertas de un nuevo curso cofrade que
habrá de comenzar en septiembre y que debería materializar el propósito de
intenciones del nuevo equipo de Rivera. Será por asuntos que abordar…

El primero, y más ambicioso, el proyectado Museo de las Cofradías en el entorno
del Zaporito. El alcalde, que fue quien personalmente lo anunció en plena
Cuaresma, pidió una pronta respuesta a las hermandades. El Gobierno local
quiere el sí del Pleno de hermanos mayores para cortar la cinta en la Cuaresma
de 2015, que viene a ser lo mismo que decir en la precampaña de las próximas
municipales. Pero al Consejo genera más dudas que certezas y las preguntas que
se hace el compañero de columnas José Juan Díaz Rodríguez siguen sobre la mesa.
El proceso de renovación del órgano principal de las cofradías ha dilatado los
tiempos y Loaiza ya ha dado su ultimátum.

Pero el debate sobre la necesidad de contar con un espacio para la exposición
permanente del patrimonio de las cofradías de San Fernando no debe desviar la
atención del Consejo de cuestiones que siguen exigiendo esfuerzos. Nuestra
Semana Santa continúa presentando muchos aspectos mejorables -seguro que usted,
cofrade, conoce la retahíla- y del empeño de Rivera y los suyos, y de su
capacidad de consenso, dependerá que la de 2015 sea mejor que la de 2014.
Cuestiones meteorológicas aparte.

Y si Rosario emprendió de nuevo su camino entre la nómina pasional de la ciudad
dejando atrás una polémica disolución, Vera Cruz no consigue ver la luz al
final del túnel. Y el papel que juega no sólo el Consejo, sino el conjunto de
las hermandades al completo, sobrepasa lo testimonial. No se entendería que las
cofradías le den la espalda ni que se queden de perfil.

Los retos de la nueva Permanente parecen claros. Y, pese a la renovación, la
elección de José Manuel Rivera es un empezar de nuevo. La entrada de una nueva
generación, joven, de cofrades demuestra el compromiso y la valentía de
quienes, conociendo el riguroso escrutinio de los que nos situamos tras la
barrera, pueden aportar soluciones nuevas a problemas viejos.

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