El Simpecado del Rocío de San Fernando volvió ante la Blanca Paloma despues de 1012 días

Demasiada larga ha sido la espera, y tras dos años -1.012 días tras la vuelta de la Romería de 2019-, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de San Fernando volvió, a través de los caminos de Doñana, a postrarse a las plantas de la Virgen del Rocío con motivo de su Misa Anual acompañada por su ahijada la Agrupación Parroquial de San Roque.

Los actos comenzaban el pasado jueves con el Solemne traslado del Bendito Simpecado a su cajón de viaje, en un acto íntimo cargado de simbolismo. El viernes en torno al mediodía embarcaban en Bajo de Guía los más de 250 caballistas y carros de la Hermandad para adentrarse en el Espacio Natural de Doñana con dirección a la Aldea del Rocío, donde les esperaban otros tantos rocieros isleños.

En la tarde-noche del mismo viernes, el Bendito Simpecado, ya se encontraba dispuesto sobre el Altar efímero preparado para la ocasión en la Capilla de la Casa de Hermandad en la Aldea del Rocío de la madrina de San Fernando, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Puerto Real.

La noche del sábado, los hermanos de la hermandad, se reunían entorno al Simpecado para el rezo del Santo Rosario, como preámbulo para el día siguiente celebrar la Sagrada Eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora de Almonte.

El domingo 20 de marzo, cuando faltaban 20 minutos para las diez de la mañana, arrancaba la comitiva de la hermandad encabezada por los tamborileros y los Guiones de Camino de las dos corporaciones, partiendo desde la Casa de Hermandad de la Matriz en Almonte camino a la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Una vez allí, y el Bendito Simpecado del Rocío de La Isla ya dispuesto en el presbiterio junto a la Imagen de la Santísima Virgen del Rocío, comenzaba la Sagrada Eucaristía con motivo de la Peregrinación Extraordinaria, que estuvo presidida por el Director Espiritual de la Hermandad, el Rvdo. P. José Manuel Carrascosa, y contó con el acompañamiento musical del coro Romeros de la Isla.

A la llegada a la Casa de Hermandad, se entronizó nuevamente el Simpecado en su altar efímero, así como se procedió a la entrega de una medalla de plata a José Luis Cordero Baro, próximo pregonero de la Semana Santa de San Fernando, quién dedicó unos Vivas al Simpecado, pasándose a continuación a disfrutar de una bonita jornada de convivencia entre los numerosos rocieros allí presentes.

La Hermandad ha querido agradecer en un comunicado “profundamente a la querida Hermandad Matriz de Almonte por su acogida y ayuda en todo lo necesario y como no a todos los Hermanos y Devotos que nos han acompañado en esta Peregrinación Extraordinaria con la fe y la esperanza puesta en el que la Santísima Virgen del Rocío interceda por todas las súplicas y peticiones de los cañaíllas”.

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