Es la tónica habitual. Llegado el viernes de Romería del Rocío, la hermandad filial de San Fernando vive su día grande. El día de la presentación ante la Santísima Virgen. Atras quedó el camino y la llegada a la aldea. Y es por eso que la carreta con el Simpecado marrón isleño se engalana.
Eran las seis y media de la tarde y el cortejo se conformaba en la casa de hermandad, en la calle Ajolí. Desde allí, y arropada por cientos de isleños, la carreta blanca se encaminaba buscando la Plaza de Doñana. Allí, y a las órdenes de la Hermandad Matriz, se iba configurando el cortejo de presentación de las distintas hermandades que lo hacen en la primera de las jornadas.
Debido a algunos incidentes en hermandades previas a la de San Fernando el cortejo tuvo que esperar por algunos minutos en la esquina de la citada plaza a la altura de la casa de hermandad de Gines. Desde allí, y ya con todo el ambiente propio de esta jornada, entre cantes por sevillanas y animosas palmas, la carreta se acercaba a la ermita donde fue presentada la hermandad un año más entre un mar de rocieros que lo arropaban.
De nuevo San Fernando se vio representada de manera más que digna en una jornada de presentación que finalizaba, para los isleños, con el regreso a la casa de hermandad y una posterior convivencia.







