Desde instantes antes que la Santísima Virgen del Rocío regresara a su ermita, y concluyera la procesión por la aldea, se comenzaron las reuniones para plantear, dentro del Plan Romero, el regreso de las hermandades del camino de Cádiz que discurre por el Coto de Doñana debido a los fuegos que azotaban parte de este entorno del Parque Natural.
Las distintas reuniones sirvieron para llegar a un consenso con las hermandades que recorren el Coto de Doñana en su camino de regreso, y era realizar este camino por la zona de la playa, evitando de esta manera pasar cerca de los focos activos. Igualmente no transitaría toda la comitiva que llevan las hermandades que discurren por Doñana sino con algunas restricciones. Esto ha llevado a que desde la jornada del martes y de forma muy controlada y escalonada las hermandades hayan pasado hasta Malandar para cruzar en barcaza a Sanlúcar de Barrameda con las medidas de protección y seguridad necesarias. Esto ha reducido bastante el número de vehículos, incluso también de carriolas y carretas. En el caso de San Fernando el Simpecado se trajo por carretera mientras que la carreta aguarda en El Rocío, gracias a la colaboración de la Hermandad del Rocío de La Palma del Condado que ha dejado que la misma se guarde allí durante los próximos días.
Por ello hoy, la parte de la comitiva isleña que ha discurrido por la playa hasta Sanlúcar de Barrameda llegaba sobre las siete y media a la casa de hermandad. Allí se ha compuesto la comitiva acompañando al Simpecado a pie hasta la Parroquia de la Sagrada Familia. Tras sortear el fuego de Doñana y los horarios de mareas en la zona costera, faltaba también el último de los impedimentos, el fuerte viento de Levante que ha dificultado el traslado del Simpecado, desluciendo algo más estos últimos minutos de la Romería para los cañaíllas.
Una vez sorteado por el camino más corto el recorrido hasta la Sagrada Familia han sido recibidos por el director espiritual de la hermandad y párroco de la Sagrada Familia, el Rvdo. P. José Manuel Carrascosa, en un momento íntimo de oración en el que se ha rezado al Simpecado antes de ser entronizado en su altar. A diferencia de otros años se ha suprimido el carácter festivo con el tradicional cante de sevillanas al Simpecado como últimas oraciones. Y se ha pedido por aquellas personas que trabajan para la extinción de estos fuegos en Doñana.
Un final algo deslucido de lo que habñía sido una peregrinación extraordinaria, con un camino sobresaliente y una presencia amplísima de la embajada rociera isleña en El Rocío.







