El pasado viernes la Banda de Música María Santísima de la Victoria-Las Cigarreras de Sevilla ofreció un concierto en la Ermita del Rocío, ante la Blanca Paloma, en la que en un escogido repertorio se estrenó la obra ‘Estampas del Rocío’ del isleño Carlos Guillén González.
La obra, que fue dirigida por el propio director y compositor isleño, nace del proyecto de la formación para una velada dedicada a la música a las plantas de la Santísima Virgen del Rocío, patrona de Almonte, y está dividida en 4 pequeños movimientos (como una sinfonía de pequeño formato – “pequeña sinfonía efímera”) y que intenta evocar las emociones, colores, perfumes y sonoridades que se viven en la intensa romería que cada año realizan los devotos de la Virgen.
En su primera parte ‘Camino de ida’ -unas alegrías- es un homenaje a la Hermandad del Rocío de San Fernando y sus romeros, la segunda de ellas llamada ‘Presentación’ -lento maestoso- es un homenaje a la familia del autor y a sus amigos rocieros. El movimiento con cierto carácter reflexivo, introspectivo y emocional está inspirado en la presentación de la Hermandad del Rocío de San Fernando en la Ermita junto al padre del compositor, Dominico Antonio Guillén Sánchez.
La tercera parte de esta obra llamda ‘Procesión’ son unos fandangos en homenaje a la Hermandad Matriz de Almonte, finalizando la obra con la cuarta y última parte (unas bulerías y sevillanas por bulerías) bajo el nombre de ‘Camino de vuelta’ en homenaje a la Hermandad del Rocío de La Puebla del Río, a su Coro, sus hermanos y al Padre Rafael Menéndez.
La obra finaliza con las Salves de Los Romeros de La Puebla y del Rocío de San Fernando como gesto de unión entre estas dos corporaciones.






