Al caer la tarde sobre la Aldea del Rocío la comitiva de la Hermandad de San Fernando llegaba al cancelín, punto final de su paso por Doñana y entrada en la aldea. Una jornada marcada por la tardanza en esta última etapa -comenzaron su caminar por el Coto en la mañana del martes- debido a algunos problemas que han venido sufriendo en la tracción mecánica en estos días.
En el cancelín eran muchos los rocieros que se agolpaban para esperar a la hermandad y acompañarla hasta la calle Ajolí donde radica su casa de hermandad. Antes de llegar a este punto y despedir con los vivas y cante por sevillanas, se despidió la comitiva de los rocieros de Ceuta que han venido compartiendo camino con los de La Isla desde la noche del lunes en la Playa de las Piletas.
Pese a las incidencias la hermandad isleña ya en su casa de hermandad a la espera de vivir una nueva Romería junto a la Blanca Paloma.







