Es algo más que una moda. La Hermandad del Rocío lleva, especialmente en la última década, siendo un referente dentro de las hermandades isleñas. Atrás quedó ser un movimiento de unas pocas familias y ya, es un sentimiento globalizado en San Fernando que aúna, especialmente, a cofrades que tienen esta devoción en auge a la Santísima Virgen del Rocío.
Y eso se nota especialmente en la jornada del lunes de salida, del primero de los días de una nueva Romería. Esta mañana de lunes, a las nueve y media de la mañana, comenzaba la eucaristía en la Parroquia de la Sagrada Familia, la conocida como misa de romeros. Una eucaristía oficiada por el director espiritual de la hermandad y párroco de la Sagrada Familia, el Rvdo. P. José Manuel Carrascosa. El acompañamiento musical corrió a cargo del Coro de la hermandad.
El templo del barrio de la Bazán se quedó pequeño para esta misa con la que se abre una nueva Romería para los isleños. Tras la misma el Hermano Mayor de la hermandad, que se estrenaba en el cargo, Julio González Morillas, tomaba el Simpecado desde el presbiterio para llevarlo junto a la carreta que estaba situada en la puerta principal del templo. Allí fue entronizado, y se cantó la primera sevillana del camino dedicada al propio Hermano Mayor.
Desde aquí comenzaba el recorrido. Con caballistas, hermanos a pie y como es costumbre muchos niños que llevados por sus colegios a las calles presenciaban el paso de la hrermandad rociera isleña. El recorrido por la ciudad cambiaba este año, buscando la hermandad el paso por la Iglesia de la Pastora donde fue recibida por una representación de la hermandad letífica. En el interior del templo se hizo una ofrenda floral ante la Copatrona isleña y se rezó, también en el exterior, en forma de canto la Salve pastoreña.
Se buscó entonces el recorrido más céntrico que tiene como siguientes hitos los pasos por los templos de la Iglesia Mayor y la Castrense. En el primer templo de la ciudad el habitual saludo a las hermandades de San José, Medinaceli y Nazareno con el posterior encendido de la vela de ‘Lágrimas de Vida’ por el Hermano Mayor de Medinaceli, Francisco Heredia. Antes de llegar a la Castrense se pasó por la Plaza del Rey, donde una representación del equipo de gobierno -sin la alcaldesa Patricia Cavada- recibía a la hermnadad y entregaba la bandera de la ciudad. En este momento se produjo el momento más negativo de la jornada con la caída de una señora en las escalinatas de acceso al ayuntamiento, que se saldó con una intervención rápida de personal sanitario y un traslado en ambulancia al Hospital Puerta del Mar de Cádiz por contusiones de bastante alcance.
El paso por la Alameda Moreno de Guerra quedó marcado por el arco instalado para el paso el sábado pasado de la Hermandad de Santa Elena y hoy de la filial rociera isleña. En San Francisco el Simpecado sobre la carreta fue recibido por el párroco, el Rvdo. P. Jairo González, antes del tradicional saludo al Colegio Miramar donde su alumnado recibió al marrón Simpecado isleño con cantos y vivas.
El siguiente de los hitos fue, para concluir el itinerario, la llegada a la Iglesia del Carmen. Allí fueron recibidos los rocieros isleños por el Hermano Mayor del Carmen y el nuevo Prior de los carmelitas de La Isla. La oración y el remate por sevillanas quiso poner final al paso de la hermnandad por suelo isleño. Desde allí hasta el rengue en el Parque Sacramento donde esta misma tarde pondrán rumbo a Sanlúcar de Barrameda pernoctando en la Playa de las Piletas.
La carreta para la ocasión estrenó en el entrecalle de la candelería una imagen de la Santísima Virgen del Carmen, que fue bendecida al paso por templo carmelitano, así como jarras que completan la orfebrería de la misma.










