Los JASP de la Vera-Cruz

Lo que se ha visto estos días en la Capilla de la Vera-Cruz es un punto más que sumar a la lista de los JASP de la Vera-Cruz.

Hace diez años la Hermandad de la Vera-Cruz se debatía entre la extinción y poder salir adelante con lo mínimo. Un jaleo gordo en el que los metió el socialista Fernando López Gil casi acaba con una hermandad bicentenaria. Esto sumado a una nefasta organización desde el seno de la hermandad dejaron a una Vera-Cruz con la única verdad que eran sus hermanos y la fe en un Cristo de larga cabellera y una Virgen de mirada penetrante.

Tenían esto, y poco más. La capilla en un estado bastante deficiente, a medio hacer, los Titulares en la Parroquia del Santo Cristo, perdido el almacén, con dificultades a la hora de poder incluso cobrar las cuotas a los hermanos. Peor no se podía estar.

Pero seguían teniendo lo más importante. Seguían teniendo a sus hermanos y esa fe contenida y desbordada a la vez que supieron ir transmitiendo a muchos cofrades e isleños en general que pusieron el hombro en lo que se pudo para salir de ese mal trance que está en todas las historias de las hermandades, cada una en un momento determinado.

Este editorial no lleva ningún nombre propio salvo el que llevó a esta situación a la hermandad, el resto, para bien y para mal lo sabe usted que lee este texto. Y los sabemos todos.

Llegados a ese momento la hermandad supo que tenía que cambiar. Había que dar los pasos para conformar el futuro. Y el presente. Y fue sumando a la causa a algunos hermanos y otros que no lo eran, especialmente jóvenes. A estos, desde los más mayores, les dieron rienda suelta. Y aquí comienza el más claro ejemplo en modo cofrade de lo que es un punto de inflexión.

De la decadencia a este fin de semana. De extinguirse a recuperar la visión del paso de Ruguero. Pero siempre valorando lo anterior, que en la Vera-Cruz es una máxima que no se puede perder nunca. Es marca de la casa.

Durante una década haciendo cantera es lo que da ahora este resultado. Ojo, no es cosa solo de jóvenes. Aquí tienen mucho que ver los que peinan canas y asesoran, siguen marcando la línea de la hermandad de la Vera-Cruz pero adaptada al siglo XXI. Y para muestra un botón: no existe hermandad que controle mejor las redes sociales y la comunicación actual que ellos. Y a la vez te montan lo de este fin de semana. Y en mitad de una pandemia.

Pues eso que en la Vera-Cruz han sabido perfectamente sacar a relucir ese término que se acuñó hace algunos años: JASP. Jóvenes aunque sobradamente preparados. Que en cofrade se traduce como aquí tienen hermandad para rato. Enhorabuena.

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