La parroquia de Santiago de Jerez conmemoró este domingo, 27 de septiembre, el décimo aniversario de la reapertura al culto de su templo con la celebración de un Besamanos y Besapiés Magno. La iniciativa convirtió durante toda la jornada el entorno de Santiago y varios templos vinculados a su feligresía en un recorrido devocional por algunas de las imágenes más representativas de las hermandades de esta zona de la ciudad.
La celebración central tuvo lugar en la propia iglesia de Santiago, que permaneció abierta desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde. A esta convocatoria se sumaron la iglesia de la Victoria, la Real Capilla del Calvario y la Capilla del Cristo del Amor, donde también quedaron expuestas a la veneración de los fieles distintas imágenes titulares.
El programa conmemorativo incluyó además una solemne eucaristía de acción de gracias, celebrada a las doce del mediodía en Santiago y presidida por el párroco, Juan Jacinto del Castillo. La ceremonia sirvió para recordar la recuperación del templo y el proceso que permitió devolverlo al culto después de once años de cierre por problemas estructurales.
La iglesia de Santiago reabrió sus puertas el 23 de julio de 2016, tras una intervención que permitió recuperar uno de los templos más vinculados a la historia religiosa y cofrade de Jerez. La reapertura supuso también la recuperación de la vida parroquial y de la actividad de las hermandades relacionadas con el templo y con el barrio.
Doce imágenes en cuatro templos
El Besamanos Magno reunió a doce imágenes en distintos puntos del entorno de Santiago. En la parroquia fueron expuestos Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, María Santísima del Desamparo, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, María Santísima del Dulce Nombre, el Santísimo Cristo de las Almas, Nuestra Señora de la Paz y Madre de Dios del Rosario.
La iglesia de la Victoria acogió al Santísimo Cristo del Descendimiento y a Nuestra Señora de la Soledad. En la Real Capilla del Calvario pudieron venerarse el Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Piedad, mientras que la Capilla del Cristo del Amor recibió a Nuestra Señora de los Remedios.
De esta manera, la convocatoria no quedó limitada al interior de la parroquia, sino que permitió establecer un itinerario por varios espacios de culto. La jornada ofreció a los visitantes la posibilidad de contemplar las imágenes en una disposición extraordinaria, fuera de sus habituales altares y cultos ordinarios.
La relación de imágenes participantes estuvo formada por titulares de varias hermandades y por devociones vinculadas a la parroquia y a los templos próximos. Entre ellas se encontraban el Señor del Prendimiento y la Virgen del Desamparo; el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen del Dulce Nombre; el Cristo de las Almas; Nuestra Señora de la Paz; Madre de Dios del Rosario; Nuestra Señora de los Remedios; el conjunto del Descendimiento; Nuestra Señora de la Soledad; el Cristo Yacente y Nuestra Señora de la Piedad.
La Hermandad del Transporte no participó en la convocatoria. Según la información publicada con motivo de la organización de la jornada, la cercanía de los cultos y de la procesión de la Virgen de la Merced, junto con las dificultades de montaje, hicieron inviable su incorporación al programa.
Un aniversario ligado a la recuperación del templo
El décimo aniversario permitió poner el foco en la importancia que tuvo la reapertura de Santiago para la recuperación de la actividad religiosa del barrio. El templo había permanecido cerrado durante más de una década debido a sus problemas estructurales, una situación que afectó tanto a la parroquia como a las hermandades que tienen en ella su sede canónica o mantienen una relación histórica con el entorno.
La reapertura de 2016 devolvió a Santiago su condición de espacio de culto y de referencia para la feligresía. También permitió recuperar la celebración de cultos, la actividad de las corporaciones y la presencia habitual de los fieles en una zona estrechamente vinculada a la Semana Santa jerezana.
Durante la misa de acción de gracias, el párroco Juan Jacinto del Castillo tuvo palabras de recuerdo para quienes hicieron posible la culminación de las obras. Entre las personas mencionadas se encuentra el padre José Antonio Corona, vinculado durante años a la parroquia y al barrio, así como el entonces obispo de Asidonia-Jerez, José Mazuelos, cuya intervención resultó decisiva para que las obras se reanudaran a finales de 2013.
La efeméride sirvió también para reivindicar la memoria del padre Corona y su labor pastoral en Santiago. Su figura quedó especialmente ligada a la atención al barrio y a la relación con sus vecinos y hermandades.
Una jornada con ambiente de Cuaresma
La celebración dejó en Jerez una estampa poco habitual para un mes de septiembre. La presencia simultánea de varias imágenes titulares expuestas en besamanos y besapiés, la apertura prolongada de los templos y el movimiento de fieles entre los distintos puntos del recorrido crearon un ambiente propio de la Cuaresma y de los días previos a la Semana Santa.
La afluencia de público se mantuvo durante buena parte de la jornada. Hasta Santiago y los templos participantes se desplazaron visitantes procedentes de distintos puntos de Jerez y de otras localidades andaluzas, atraídos por la posibilidad de contemplar conjuntamente imágenes que habitualmente reciben culto en espacios diferentes.
Uno de los momentos destacados fue el intercambio simbólico de coronas entre las hermandades del Prendimiento y de la Piedad. El gesto se desarrolló dentro del carácter extraordinario de la convocatoria y sirvió para subrayar los vínculos devocionales y cofrades existentes entre las distintas corporaciones de la feligresía.
También llamó la atención la presentación de una réplica de un cuadro de Santiago en la batalla de Clavijo, instalada por la Hermandad del Amor. La obra aportó una referencia vinculada a la advocación del templo y a la tradición iconográfica relacionada con el apóstol Santiago.
En la iglesia de la Victoria, la exposición del Señor del Descendimiento y de Nuestra Señora de la Soledad permitió contemplar ambos titulares en un contexto diferente al habitual. La Virgen de la Soledad fue presentada, además, con una saya roja realizada por Jesús Rosado, uno de los elementos destacados en la disposición extraordinaria de la imagen.
La participación del barrio
La jornada contó con la presencia de representantes municipales. La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, asistió a la solemne eucaristía celebrada en Santiago y felicitó al barrio con motivo del aniversario de la reapertura.
La regidora destacó la revitalización experimentada por el entorno del templo y reconoció la labor desarrollada por los vecinos y por la asociación Unidos por Santiago. Esta entidad ha desempeñado un papel activo en la dinamización del barrio y en la promoción de iniciativas relacionadas con la recuperación de la vida social y religiosa de la zona.
El aniversario de la reapertura no se planteó únicamente como una conmemoración de carácter cofrade. La programación puso de manifiesto la dimensión parroquial, vecinal y patrimonial de Santiago, un templo cuya recuperación permitió restablecer una actividad que había quedado interrumpida durante años.
La celebración del Besamanos Magno fue, por tanto, el resultado de la colaboración entre la parroquia, el Consejo Parroquial, las hermandades de la feligresía y las entidades vinculadas al barrio. La iniciativa permitió reunir en una misma jornada a las corporaciones relacionadas con Santiago y extender la celebración a otros templos cercanos.
Una celebración extraordinaria para recordar la reapertura
Con esta jornada, Jerez puso el cierre a los actos principales del décimo aniversario de la reapertura de la iglesia de Santiago. La exposición extraordinaria de las imágenes y la eucaristía de acción de gracias permitieron recordar el camino recorrido desde la reapertura de 2016 y reconocer la labor de quienes contribuyeron a recuperar el templo.
La iglesia de Santiago volvió a ocupar durante el domingo un lugar central en la vida cofrade de la ciudad. Sus puertas abiertas, la presencia de las imágenes titulares y el tránsito constante de fieles devolvieron al barrio una imagen de plena actividad religiosa, diez años después de que el templo recuperara su función.
El Besamanos y Besapiés Magno dejó así una de las estampas cofrades más singulares del año en Jerez. La celebración reunió devoción, patrimonio, memoria y participación vecinal en torno a un templo que continúa siendo uno de los principales referentes de la Semana Santa jerezana.












