Un cartel de Semana Santa. Un pasaje, reconocible. La Santa Mujer Verónica que sostiene un lienzo en el que enjugó la cara del Señor. Y ese Señor es Jesús Nazareno. Ya está. Sin libros de instrucciones, sin leitmotiv, QR que te lleven a nada, ni historias raras. Te puede gustar o no, como cualquier cartel. Pero lo entiende el de San Fernando que reconoce los elementos concretos y quien es de fuera de nuestra ciudad y lo vaya a ver de un vistazo rápido. Así es el cartel de la Semana Santa de San Fernando de 2026 que firma el artista isleño Alfredo Martínez Pérez y que se ha dado a conocer hoy en un acto celebrado en el Centro de Congresos de San Fernando.

El cartel, según el propio Consejo local de hermandades y cofradías de San Fernando, en una nota enviada junto al cartel ha especificado que, a nivel técnico, la obra bebe del tenebrismo y los claroscuros propios del Barroco. Los dibujos que componen el cartel están realizados a grafito sobre papel, mientras que el uso del color y la composición final se han desarrollado mediante técnicas digitales. La gama cromática, dominada por tonos vino tinto, alude simbólicamente a la sangre de Cristo, estableciendo un vínculo directo con el significado del velo con el que la Verónica enjugó el rostro del Señor durante su camino al Calvario.
Un cartel, con opiniones para todos los gustos, pero de la Semana Santa de San Fernando. Este año seguro que el compañero Arturo Rivera no tendrá que salirse de la línea marcada por más de un cuarto de siglo. Volvemos a lo que es.
Una presentación sin artificios ni lavavajillas
El acto se iniciaba minutos después de las ocho de la tarde comenzando con la lectura del acta por la que se designaba al presentador del cartel, Francisco Sánchez Zambrano, que a diferencia de otros años tomó la palabra para comenzar esta presentación antes del momento de descubrir el cartel. No hubo artificios, discursos impostados ni lavavajillas. Fue una presentación formal, de quien lleva más de treinta años escribiendo la vida entre San Fernando y Cádiz. Hablando de cofradías y cofrades. Vamos, lo que es una presentación de un cartel de Semana Santa.
Sánchez Zambrano, subdirector del Diario de Cádiz, comenzó su presentación acercándose a dos capirotes, el suyo y el de su hija, para a través de su descripción ir adentrándonos en el mundo de las cofradías isleñas y, dar un pequeño perfil de la forma en la que él mismo afronta su relación con las hermandades.
Lejos de un discurso convencional, el presentador articuló su intervención como un relato íntimo en el que se entrelazaron la fe, la familia, la infancia, la ciudad y la experiencia cofrade vivida desde la sencillez. Desde sus primeras palabras, con un saludo que rompía deliberadamente la rigidez formal, dejó claro que el acto se movería en un terreno narrativo y emocional, cercano al pregón en su estructura, pero profundamente reflexivo en su fondo.
El discurso arrancó con una imagen doméstica: dos capirotes que, desde un rincón de su casa, dialogan silenciosamente durante todo el año. A partir de esa escena cotidiana, el presentador construyó una metáfora sostenida de la Semana Santa entendida como herencia, como conversación intergeneracional y como identidad que se transmite sin alardes. Un capirote joven, ligero y verde; otro antiguo, pesado y negro, confeccionado por su padre. Dos formas de vivir la Semana Santa que, lejos de contraponerse, se complementan.
Ese juego simbólico dio pie a una reflexión honesta sobre qué significa ser cofrade, alejándose de cualquier pretensión de autoridad moral. El presentador se definió a sí mismo desde la duda, desde la imperfección y desde una vivencia alejada del protagonismo, reivindicando la figura del hermano de fila, del que acompaña en silencio, del que no necesita saber de marchas ni de técnicas de carga para sentir la fe.
A lo largo de su intervención, el texto fue avanzando como una confesión pública, estructurada en una serie de “confesiones” que sirvieron para humanizar el relato y acercarlo al público. Confesiones que hablaron de ausencias, de pérdidas familiares, de estaciones de penitencia vividas como reencuentros interiores, y de cómo la Semana Santa también es un espacio para llorar, recordar y sanar.
El momento central del discurso llegó con el análisis del cartel, al que el presentador otorgó el título de “De la compasión a la fe”, estableciendo desde ahí una lectura profundamente teológica y humana de la obra de Alfredo Martínez. Lejos de describir únicamente los elementos plásticos, el presentador se adentró en el significado del gesto de la Verónica, situándolo como un acto de valentía, ternura y compromiso en medio del sufrimiento.
Llegado a este momento se dio a conocer el cartel, a cargo del propio autor, el presidente del Consejo local de hermandades y cofradías, Eduardo Coto Martínez, la alcadesa de San Fernando –Patricia Cavada Montañés– y el Arcipreste isleño, el Rvdo. Padre Francisco Jesús Núñez Pérez.
La Verónica fue presentada no solo como personaje del vía crucis, sino como símbolo universal de quienes alivian el dolor ajeno desde el anonimato. En ese punto, el discurso se abrió a un reconocimiento explícito a voluntarios, colaboradores, hermanos anónimos y a todas aquellas personas que sostienen la vida de las hermandades y de la ciudad desde un segundo plano, estableciendo un paralelismo directo entre la figura representada en el cartel y la realidad social de San Fernando.
El análisis del presentador fue más allá al subrayar cómo el cartel conecta barrios, imágenes y tiempos distintos de la Semana Santa isleña, creando una línea continua entre la tarde del Jueves Santo y la Madrugada, entre la Pastora y la Iglesia Mayor, entre lo secundario y lo esencial. Una lectura que convirtió la obra en un mapa emocional de la ciudad.
El discurso también tuvo espacio para la memoria colectiva. El presentador evocó a cofrades ya fallecidos, amigos personales y referentes de la Semana Santa isleña, integrándolos en el relato sin solemnidad impostada, pero con una emoción serena que caló entre los asistentes. La palabra se convirtió entonces en homenaje y en oración implícita.
En el tramo final, el texto derivó hacia una reflexión dirigida a los jóvenes, a quienes se animó a aportar alegría, ideas y savia nueva a las hermandades, sin renunciar al respeto, a la educación y a la tradición. Fue una llamada clara a la convivencia intergeneracional dentro del mundo cofrade y a huir del enfrentamiento estéril, especialmente en el ámbito de las redes sociales señalando directamente a quienes critican a través de las mismas, por ejemplo, un cambio de cuadrilla o capataz.
La presentación concluyó con un agradecimiento expreso al autor del cartel, Alfredo Martínez, al que el presentador se negó deliberadamente a felicitar para optar por una palabra más profunda: gracias. Gracias por regalar a la ciudad una obra nacida de lo íntimo, de la fe y de la sencillez. Un agradecimiento extensivo al Consejo de Hermandades, a los medios de comunicación y a todos los que hacen posible que la Semana Santa de San Fernando siga siendo una realidad viva.
Más que una presentación, el acto fue una declaración de amor a la Semana Santa entendida como camino personal, como refugio espiritual y como patrimonio emocional compartido. Un discurso que no buscó aplausos fáciles, pero que dejó en el ambiente la sensación de haber asistido a algo más que al descubrimiento de un cartel: a una reflexión sincera sobre la fe, la compasión y el sentido profundo de la Semana Santa en La Isla.
Si pecó de algo, fue de tiempo. Y es que el acto sigue por segundo año haciéndose muy largo, pese a quitar nuevamente la entrega de las pastas al pregonero de la Semana Santa de este acto.
Las palabras del autor y autoridades
Tras la presentación de Francisco Sánchez Zambrano y la visualización de un vídeo en el que se ha visto el proceso creativo del cartel, tomó la palabra su autor Alfredo Martínez Pérez. Aseguró el autor que «“la Santa Faz ha sido un tema recurrente a lo largo de mi trayectoria artística. Desde mi primer trabajo para nuestra Semana Santa, el paño de la Santa Mujer Verónica de 2018, esta idea ha rondado por mi cabeza y he podido plasmarla de diversas formas. En esta ocasión, la he llevado al lenguaje de la cartelería, donde la Verónica nos muestra el rostro de Jesús Nazareno mirándonos de frente. Es en estos ojos llenos de mansedumbre donde La Isla se ha mirado a través de los siglos y con los que he querido transmitir lo que significa la Semana Santa para mí: Él es el centro de todo, el corazón de nuestra historia y nuestra fe”.
Justo después de las palabras del autor del cartel de la Semana Santa de San Fernando de 2026 se hizo entrega tanto al autor como al presentador de sendos carteles enmarcados, momento que sirvió para los discursos finales. El primero de ellos llegó por parte del presidente del Consejo que aseguró que el cartel «nos representa a todos porque al fin y al cabo todos nosotros si pensamos en el ámbito de la Pasión y en el ámbito de nuestro Señor Jesucristo somos personajes secundarios, el que se crea que no es un personaje secundario está equivocado» y añadió que el cartel, como los cristianos en su vida tienen que «poner en el centro de nuestra vida a Jesús, en este caso con la cara tan bellísima, inigualable, de Jesús Nazareno«.
Además el Arcipreste de San Fernando quiso enfatizar que «la importancia que tiene la fe en los cofrades, todo un camino de evangelización del pueblo de Dios» y afirmó que el autor plasmó «la valentía de la Verónica en aquellos tiempos, una mujer judía que tuvo la valentía de limpiar el sudor a Cristo».
El turno de intervenciones finalizó con la alcaldesa de San Fernando que aseguró que «aquí lo que se hace una vez se convierte en tradición para siempre» añadiendo el agradecimiento tanto a Francisco Sánchez Zambrano como al propio autor del mismo, Alfredo Martínez Pérez.
La Isla ya tiene cartel, ya tiene el cartel de Semana Santa de 2026, con el rostro de Jesús Nazareno.







