Complicado día el de ayer en la Unión de hermandades de jerez con la publicación por parte del Obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor Rico Pavés, de dos comunicados que concernían muy de lleno a la institución de la calle Curtidores.
Y es que ayer, un 7 de julio, festividad de San Fermín y coincidiendo también con el parón informativo de los medios de comunicación que de manera más directa llevan la actualidad cofrade de la localidad jerezana, se resolvieron, o al menos se informó por parte del Obispado, de su postura sobre los hechos del Lunes Santo con la lluvia y lo que esto afectaba a algunas hermandades de la jornada, y por otro lado la resolución de la auditoría a las cuentas de la Unión de hermandades en los últimos ejercicios. En ambos José Manuel García Cordero, presidente de esta institución y sus consejeros, salen mal parados.
Lunes Santo: amonestación al presidente, lo malos que son los medios y vamos a llevarnos bien
Desde el pasado Lunes Santo hasta ayer sin duda alguna el tema más candente que dejaba la última Semana Santa en Jerez se circunscribía a la relación entre las hermandades del Lunes Santo afectadas por la lluvia y la implicación que sus decisiones influyeron en el devenir de otras hermandades de la jornada.
Para ello en la jornada de ayer el Obispo de Asidonia-Jerez llamó a capítulo al presidente de la Unión de Hermandades de Jerez acompañado de algunos miembros de su Consejo, así como al Hermano Mayor y dos miembros de la Junta de Gobierno de la Sagrada Cena. El objetivo de estas reuniones era, según el propio Obispado «comunicar el resultado de la investigación que se ha llevado a cabo sobre los hechos acaecidos el Lunes Santo, en la pasada Semana Santa, y depurar responsabilidades al respecto».
Tras escuchar ambas partes y tras la denuncia realizada por la Hermandad de la Paz de Fátima que valoraba incluso en lo económico -unos 4.000 euros- los daños sufridos por su cortejo debido a la decisión tomada por la Hermandad de la Cena de acortar su recorrido y hacerles no poder avanzar en unas condiciones normales, la depuración de responsabilidades queda en un primer lugar una acusación directa sobre los medios de comunicación.
Sobre los mismos Monseñor Rico Pavés asegura que está preocupado por «la existencia de dos prácticas que, en mi opinión, actúan como verdaderos virus que dañan muy gravemente la vida de las Hermandades y Cofradías: la murmuración corrosiva y la judicialización de los enfrentamientos entre hermanos. Algunos medios de comunicación (redes, blogs, canales digitales, etc.), a la vez que prestan un servicio positivo imprescindible para la buena relación entre las Hermandades y la sociedad, se convierten a veces en altavoces de un enfrentamiento despiadado, agrandando problemas que deberían solucionarse en el ámbito discreto del diálogo personal y provocando daños a la buena fama de las personas». Es decir que puestos a buscar culpables a lo que pasó el Lunes Santo en las calles de Jerez, los primeros son los medios, que son muy malos por hacerse eco de lo que ocurre. Evidentemente esto no es más que intentar buscar culpables fuera del lugar donde se encuentra. Como dice el refrán «siempre es bueno que haya niños…»
Siguiendo en la búsqueda de culpables se señala como segundo actor a «el recurso abusivo a las denuncias en sede judicial de hechos que tendrían que resolverse en el acuerdo cordial entre miembros de la misma Hermandad o de otras Hermandades. El daño que provocan estas prácticas lo padecemos todos y, de forma muy especial, las Hermandades y Cofradías». Es decir primero los medios y luego los culpables son los que utilizan los medios dados dentro de la jerarquía para solucionar los problemas. Es decir, que los culpables son quienes denuncian algo que no es correcto.
Y como tercer apunte se dice que «sobre el fondo de esa preocupación, he amonestado a título personal al Presidente de la UUHH para que decisiones, como la tomada el Lunes Santo autorizando cambios a las Hermandades que realizan estación de penitencia, se tomen siempre en total sintonía y fluida comunicación con la Delegación Diocesana de HHCC». Es decir que el único culpable de lo acontecido el Lunes Santo, con nombre y apellidos, es el presidente de la Unión de hermandades. Eso sí, de la delegación diocesana de hermandades no se dice nada, que debe tener una fluida comunicación. Complicado también esto.
Y para finalizar se insta a los hermanos mayores de las hermandades perjudicadas «a que, evitando toda confrontación, sigan trabajando con igual entrega tanto por su Hermandad como por el bien común que todas las Hermandades han de custodiar». Vamos, nada. Y así se cierra este asunto que al final no contenta a nadie. A la Unión de hermandades la deja en el disparadero, a las hermandades afectadas no se les dice quien va a asumir el coste de los problemas generados. Bueno sí, realmente quien sale ganando en esta ocasión es quien realiza un cambio, la Hermandad de la Cena, que sale de rositas de todo esto. Si la Hermandad de la Cena no tiene amonestación, pero si la tiene el presidente de la Unión de hermandades, puestos en la escala de decisiones, ¿no debería también amonestarse a la delegación diocesana por no tener el celo necesario sobre estos cambios? Al final los cargos son responsabilidades, y a mayor cargo, debería implicarle una mayor responsabilidad, que no es otra también cuando vienen mal dadas como en este caso.
Cuentas con graves irregularidades; el foco puesto en la gestión de la Unión de hermandades de Jerez
Pero con la amonestación por lo del Lunes Santo no acabó la negra jornada de ayer para la institución de la calle Curtidores. Y es que el Obispado de Asidonia-Jerez quiso salir ante las informaciones ofrecidas por parte de la Unión de Hermandades del resultado de la auditoría realizada sobre las cuentas de los ejercicios entre 2021 y 2024. Según la información ofrecida el propio Obispado asegura que «una vez entregadas las conclusiones finales de la auditoría, comprobamos que existen motivos de preocupación por prácticas contables o de gestión económica no realizadas con la necesaria transparencia», unas prácticas que afirman «no afectan solo a las Hermandades sino también a otras asociaciones eclesiales».
Una vez el Obispado tuvo los resultados de esta auditoría fueron trasladados a la Unión de hermandades para que se diera cuenta de ellos en el pleno celebrado el pasado 3 de julio. Pero «ante las informaciones y declaraciones que han aparecido en algunos medios de comunicación, que no se corresponden con el contenido de las conclusiones de la auditoría, este Obispado hace públicas las conclusiones de dicho informe para que los Hermanos Mayores y los cofrades de Jerez de la Frontera puedan conocerlas fielmente y con rigor, y puedan discernir sobre el estado de la institución que las congrega y de la que son responsables».
Es decir, que el Obispado en aras de la transparencia ofrece estos resultados ya que parece ser, según lo que se indica, no se han informado como merecen. Esto ya de por si es un palo doble, uno por esas graves irregularidades y por otro lado en la forma de informar sobre ellas por parte de la Unión de hermandades.
Algunas de estas graves irregularidades están entre otros en:
- Falta de continuidad de algunos saldos contables de un período terminado con la apertura de los saldos contables del ejercicio siguiente. Se observa que el resultado de un ejercicio que termina no coincide con la variación del patrimonio en el inicio del siguiente. Normalmente dicho resultado se lleva a la cuenta de Fondo Social, no estando justificadas las variaciones que tiene dicho fondo de un ejercicio a otro. También aparecen saldos contables de cuentas de gastos con signo contrario al que deberían tener, etc…. Por todo ello, se llega a la conclusión que la contabilidad no recoge la imagen fiel del patrimonio del Consejo Local de la Unión de Hermandades y Cofradías de Jerez de la Frontera, por lo que habría que hacer una contabilidad nueva apoyándonos en la documentación existente.
- El Consejo está obligado como Asociación sin ánimo de lucro a llevar una contabilidad de partidadoble ajustada al Código de Comercio (cf. art. 120 de la Ley del Impuesto de Sociedades). Se ha observado que la contabilidad que se tiene implantada no se ajusta a la normativa (cf. art. 29.1 del Código de Comercio), por lo que se deben tomar las medidas necesarias para implantar la contabilidad requerida.
- La Legislación española sanciona que todas las personas jurídicas deben presentar el Impuesto sobre Sociedades. Ahora bien, a diferencia del resto de entidades sin ánimo de lucro, el Consejo puede acogerse al Régimen Fiscal de la Entidades sin Fines Lucrativos y los Incentivos Fiscales al Mecenazgo de forma voluntaria, sin tener que ser declaradas Asociaciones de utilidad pública. Esta situación particular nació gracias al Acuerdo suscrito en el año 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede.
La Ley sobre el Impuesto de Sociedades declara parcialmente exentas a las entidades acogidas a la Ley 49/2002, estableciéndose exenciones para la casi totalidad de los ingresos percibidos, incluidas las rentas consideradas exentas. No obstante, con independencia del importe de la cuota tributaria, las entidades acogidas al Régimen Fiscal de las Entidades sin Fines Lucrativos y de los Incentivos Fiscales al Mecenazgo están obligadas sin excepción a presentar y declarar todas sus rentas, exentas y
no exentas (cf. art. 13 Ley 49/2002). Salvo en el supuesto de existencia de actividades económicas no exentas, por las que, sí se tributa al 10%, el Consejo tiene la obligación de presentación del Impuesto de Sociedades, aunque su cuota tributaria fuese 0. Se ha observado que no se cumple con esta normativa. - Se observan graves irregularidades en la gestión económica tales como pagos en efectivo de más de 1.000€ sin justificar, operaciones sin ningún tipo de soporte documental válido que los justifique, falta de criterio sobre el pago del IVA de los Palcos y las Sillas de la Carrera Oficial y el incumplimiento durante todos los ejercicios económicos auditados de la obligación canónica del pago del Fondo Común Diocesano.
Lo que en resumidas cuentas es un total caos en la tesorería de la Unión de Hermandades. Que por si se había entendido de otra forma el Obispo de Jerez ha querido dejar bien claro negro sobre blanco.






