El sacerdote Rafael Vez Palomino ha hecho pública su versión sobre la situación canónica y pastoral que atraviesa actualmente, asegurando que continúa suspendido del ejercicio ministerial mientras siguen abiertos diversos procedimientos ante el Tribunal de la Rota Romana. Según explica el propio sacerdote, las conversaciones mantenidas en los últimos meses con el administrador apostólico de la diócesis de Cádiz y Ceuta, monseñor Ramón Darío Valdivia Jiménez, no han desembocado por ahora en una solución que permita su reincorporación.
En su relato, Vez Palomino afirma que, tras la salida del anterior obispo diocesano, monseñor Rafael Zornoza Boy, esperaba que la nueva etapa permitiera revisar los acontecimientos que, según sostiene, han marcado los últimos catorce años de la vida diocesana y que desembocaron en su apartamiento cautelar del ministerio.
El sacerdote relata que mantuvo una reunión de cerca de dos horas con el administrador apostólico a finales de febrero, después de superar una intervención quirúrgica para extirpar un tumor cancerígeno en un riñón. Durante ese encuentro, asegura haber expuesto su visión sobre distintos aspectos de la vida diocesana, incluyendo el trato a sacerdotes, religiosos y trabajadores, la gestión económica y las circunstancias que rodearon su denuncia pública de determinadas actuaciones dentro de la diócesis.
Posteriormente, según su versión, recibió una propuesta formal por parte de la autoridad eclesiástica para levantar las medidas cautelares y facilitar su regreso al ministerio pastoral. Sin embargo, sostiene que el documento estaba vinculado a la ejecución de una sentencia canónica que aún no considera firme, al encontrarse pendiente una querella de nulidad y recursos ante la Rota Romana. También afirma que la propuesta aplazaba la restitución de algunos de sus cargos eclesiásticos hasta la resolución definitiva de los procedimientos en curso.
Tras consultar con sus abogados, Vez Palomino decidió no firmar el documento en los términos planteados. Según explica, su negativa no se debe al rechazo de volver al ministerio sacerdotal, sino a que considera que la firma podría perjudicar la defensa de sus derechos en las instancias judiciales eclesiásticas. En una reunión posterior con el administrador apostólico, ambas partes habrían coincidido en esperar la resolución de los recursos pendientes antes de adoptar nuevas decisiones.
El sacerdote asegura que trasladó por escrito varias condiciones para alcanzar un acuerdo, entre ellas el reconocimiento de que no admite culpabilidad mientras no exista una resolución firme, la consideración del largo periodo de suspensión cautelar como un gravamen ya cumplido y la necesidad de una reparación económica y reputacional por los perjuicios sufridos. También planteó la recuperación plena de sus licencias ministeriales y una declaración institucional que contribuyera a restaurar su imagen pública.
Según indica, el administrador apostólico respondió posteriormente manteniendo vigentes las medidas cautelares y disciplinarias impuestas en su día por el entonces obispo diocesano hasta que la Rota Romana resuelva los recursos planteados. Vez Palomino sostiene que esa comunicación contiene afirmaciones que considera inexactas, ya que insiste en que nunca se ha negado a reincorporarse al ministerio, sino únicamente a firmar un documento que, a su juicio, comprometería su posición procesal.
Respecto al procedimiento judicial canónico, el sacerdote señala que el Tribunal de la Rota Romana ha rechazado recientemente una querella de nulidad que cuestionaba la constitución del tribunal eclesiástico que juzgó su caso. Aunque reconoce que la resolución no le ha sido favorable, destaca que, según su interpretación, el propio tribunal admite la inexistencia de determinados decretos formales de nombramiento de jueces, aunque considera suficiente la voluntad implícita del obispo para validar el proceso.
En la parte final de su escrito, Vez Palomino defiende que su actuación durante estos años ha consistido en denunciar situaciones que consideraba injustas dentro de la diócesis y rechaza que la solución pase por «borrón y cuenta nueva». Afirma que continuará defendiendo su posición por las vías legales y canónicas disponibles y que mantiene su disposición al diálogo con las autoridades eclesiásticas.
Asimismo, informa de que ha contactado con asociaciones de víctimas y con el Arzobispado de Madrid para interesarse por una posible reunión del Papa con víctimas de abusos, aunque asegura haber recibido la confirmación de que, por el momento, no existe ningún encuentro programado de esas características. Mientras tanto, afirma permanecer a la espera de nuevas respuestas por parte del administrador apostólico y de las indicaciones de su equipo jurídico.






