Don Rafael ¿Y nosotros qué?

A una semana de iniciar septiembre, un nuevo curso. Un nuevo curso también cofrade. Las hermandades viven entre los parados almacenes y las agitadas bolsas de caridad. Los cofrades no se han ido de vacaciones, siguen trabajando, en lo que pueden y les dejan. Estamos en una pandemia sí, pero ¿igual para todos?

Ha comenzado el fútbol. Los campos se llenan a medio gas, pero en las gradas ya no está el hormigón vacío. Los conciertos veraniegos han colgado en muchos casos el cartel de no hay billetes. Un vistazo por cualquier paseo marítimo de nuestro litoral, salvo las mascarillas, podría ser una misma imagen de hace tres o cuatro veranos. Todo igual, o no.

Todo parece volver a una normalidad manifiesta, aunque este año y medio nos ha venido también a cambiar muchas cosas, esperemos que no para siempre. Y entre ellas está el culto externo en la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Desde el 8 de enero que Monseñor Rafael Zornoza firmaba el decreto de suspensión del culto externo nada ha cambiado. Seguimos bajo las mismas directrices, pero sin ningún mensaje renovado. ¿Ha cambiado algo desde enero a agosto? Parece que sí…

Desde entonces se han ido llenando de seguidores los campos de fútbol, de fans los conciertos, de clientes las terrazas de los bares y todo para intentar salvar una maltrecha economía. Pero ¿Y las hermandades? ¿Y qué es de esas asociaciones de fieles que también mueven otros motores distintos de la economía? ¿Hasta cuando van a dejarles sin poder realizar su principal fin, el culto externo a sus Titulares?

Son preguntas que se deberían plantear ante el Obispo de Cádiz, Monseñor Rafael Zornoza, y que deberían presentar los distintos Consejos locales de hermandades y cofradías, que a la postre son los principales valedores de las hermandades y cofradías en cada rincón de nuestra Diócesis. Buscar respuestas, buscar alternativas, buscar formas de hacer las cosas, ya que ahora, con estas temperaturas, es realmente cuando nos estamos jugando una nueva Semana Santa.

Aunque por medio, entre Consejos y Obispo, tengamos un ente, como es el Secretariado Diocesano, que hace bien poco en favor de las hermandades. Debería ser, también desde allí, desde donde se velara por el interés de las hermandades, del culto externo. Pero parece que allí si están de vacaciones, y no solo en agosto, sino desde hace muchos meses, incluso años.

En nuestra hermana Diócesis de Asidonia-Jerez se realiza culto externo sin ningún tipo de problema, en Cádiz no. ¿El virus muta al pasar el Guadalete?

Es momento ahora, y no lamentarnos luego, de hacer las cosas, de menear el avispero. De preguntar Don Rafael ¿Y nosotros qué?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *