La Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío ha celebrado este martes 5 de agosto el acto de exaltación previo al traslado de la Virgen del Rocío a Almonte, una de las ceremonias más esperadas y significativas para los devotos de la Blanca Paloma. La cita, celebrada en un ambiente de profundo recogimiento y emoción, reunió a autoridades eclesiásticas y civiles, representantes de las hermandades rocieras y numerosos fieles para dar comienzo a los actos que preceden a la esperada venida de la Patrona de Almonte.
El acto comenzó con la intervención del presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Santiago J. Padilla Díaz de la Serna, que destacó el valor histórico y religioso del traslado de la Virgen del Rocío, una tradición centenaria documentada desde finales del siglo XVI y que constituye uno de los principales símbolos de identidad del pueblo de Almonte. Durante la apertura se recordó también la coincidencia de la jornada con la festividad de la Virgen Blanca, además de hacer referencia al próximo Jubileo concedido por la Santa Sede y al Rocío Chico, celebración que conmemora el conocido como «Voto de Acción de Gracias» del pueblo almonteño.
Uno de los momentos destacados de la tarde fue la presentación del exaltador, Carlos Herrera, realizada por el empresario sevillano Ricardo Laguillo. En su intervención repasó su propia vinculación con la Hermandad Matriz desde 1986 y puso de relieve que la devoción rociera solo puede comprenderse plenamente desde la experiencia personal y la transmisión familiar. Laguillo destacó la trayectoria profesional del comunicador y su estrecha relación con Almonte y con la devoción a la Virgen del Rocío, antes de cederle la palabra.
Carlos Herrera inició su exaltación con un emotivo recuerdo personal ligado a la festividad de la Virgen Blanca y expresó su agradecimiento por el honor de pronunciar este pregón. Desde los primeros compases de su intervención insistió en que la devoción a la Virgen del Rocío trasciende cualquier explicación racional para convertirse en una experiencia compartida entre generaciones, marcada por la fe, las promesas y el vínculo permanente con la Patrona.
A lo largo de su discurso, el periodista realizó un recorrido por la historia del traslado de la Virgen del Rocío a Almonte, recordando que estas venidas se han producido tradicionalmente como respuesta a rogativas motivadas por sequías, epidemias, guerras y otras circunstancias extraordinarias. En este contexto evocó los numerosos traslados documentados a lo largo de los siglos, subrayando que cada uno de ellos forma parte de la memoria colectiva de los almonteños y del patrimonio espiritual de Andalucía.
La exaltación también estuvo marcada por numerosas referencias al carácter septenal del traslado de la Virgen del Rocío, una tradición que estructura la vida del pueblo y que permite a distintas generaciones vivir un mismo acontecimiento de fe. Herrera destacó cómo la Virgen permanece como punto de unión entre abuelos, padres e hijos, convirtiéndose en el eje de una devoción que se transmite de generación en generación y que mantiene intacta su fuerza con el paso del tiempo.
Especialmente emotivo resultó el homenaje que el comunicador dedicó a las abuelas de Almonte, a quienes definió como auténticas guardianas de la memoria y de la tradición rociera. A través de recuerdos personales y evocaciones poéticas puso en valor el papel de la mujer en la transmisión de la fe y de las costumbres vinculadas al traslado de la Virgen del Rocío, destacando su importancia en la conservación del patrimonio devocional del municipio.
Durante la exaltación también hubo espacio para recordar algunos de los símbolos más característicos de esta celebración, como las tradicionales salvas de escopeta, el ambiente de recogimiento que acompaña al traslado y el significado de las calles engalanadas por las que discurrirá la imagen. Herrera incidió en que este traslado septenal posee una personalidad propia dentro del calendario rociero por su carácter íntimo y profundamente ligado al pueblo de Almonte.
En la recta final de su intervención, el periodista dirigió su mirada hacia la marisma y el entorno natural del Santuario del Rocío, integrando el paisaje en una reflexión sobre la trascendencia espiritual de la Virgen del Rocío como guía y esperanza para los fieles. Asimismo, reconoció que la experiencia vivida durante esta exaltación representa uno de los momentos más importantes de su trayectoria personal y devocional.
El acto concluyó con el agradecimiento de la Hermandad Matriz a Carlos Herrera por su exaltación, la invitación a participar en los cultos programados con motivo del traslado y el rezo conjunto de la Salve, seguido de la bendición sacerdotal. De esta forma, Almonte inicia la cuenta atrás para el traslado de la Virgen del Rocío, una tradición que volverá a reunir a miles de devotos en torno a la Blanca Paloma.










