La aldea del Rocío ha vuelto a ser testigo del rito que cada siete años detiene el tiempo en la marisma. Tras culminar los cultos del Rocío Chico y el rezo del Santo Rosario, la Virgen del Rocío ha procesionado a hombros de los almonteños vestida de Pastora, iniciando formalmente su Venida a Almonte a través del histórico Camino de Los Llanos, tras celebrarse uno de los momentos cumbres de la tradición: la colocación del pañito y el guardapolvo.
Salida procesional por la aldea
La procesión dio comienzo en el Santuario marismeño tras completarse la organización de la salida procesional por parte de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte. La imagen lucía sus galas de Pastora —el tradicional ajuar compuesto por saya, esclavina y sombrero de viaje— mientras recorría el Real de la aldea entre salvas de escopetas, vítores y una multitud de devotos que abarrotaban las calles de arena.
Durante este trayecto preliminar, la Virgen recorrió el perímetro del santuario y se despidió de la aldea en dirección a la salida hacia el pueblo de Almonte, en un itinerario custodiado y acompañado por miles de fieles de toda Andalucía y España.
La colocación del pañito y el capote en el Eucaliptal
Al caer la tarde y alcanzar el paraje de El Eucaliptal (junto al monumento del Traslado), las andas se detuvieron para cumplir con el protocolo tradicional previo al trayecto nocturno. Con la caída del sol, las camaristas de la Virgen, auxiliadas por los responsables del cuidado de la imagen, procedieron a cubrir el rostro de la Patrona de Almonte con el pañito de viaje (un pañuelo de seda y encaje dispuesto para proteger la policromía del polvo y las arenas del camino) y a revestir las andas con el guardapolvo (el capote de viaje), piezas previamente bendecidas por la corporación matriz.
Este instante, vivido en medio de un silencio cargado de emoción y roto únicamente por las plegarias y los vivas de los almonteños, marca el corte simbólico: la Virgen queda protegida para adentrarse en las arenas de la noche.
Rumbo a Los Llanos
Una vez asegurada la imagen con su indumentaria de camino, el cortejo enfiló definitivamente el Camino de Los Llanos. Por este sendero de 15 kilómetros de arena y pinares, los hijos de Almonte trasladan a su Patrona durante toda la madrugada a pulso, en una peregrinación que culminará al amanecer en el paraje de El Chaparral, donde, tras ser despojada del guardapolvo y el pañito con las primeras luces del día, hará su entrada triunfal en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
Nueve meses en Almonte
Una vez en la parroquia, la Virgen del Rocío permanecerá en Almonte durante aproximadamente nueve meses, hasta su regreso a la aldea con motivo de la Romería de Pentecostés de 2027. La estancia coincide con el Año Jubilar Rociero 2026-2027, concedido con motivo de esta Venida y que se extiende desde el 15 de agosto de 2026 hasta el 16 de mayo de 2027.
La imagen ha sido vestida para la ocasión como Pastora, con un conjunto elaborado en Almonte bajo el diseño y la realización de Mamé de la Vega. Según la información difundida por Canal Sur, el ajuar incorpora una saya de espolín antiguo, bordados en oro, perlas y piedras preciosas. El manto presenta además nueve ramas de amapolas, en alusión a los nueve meses de permanencia en Almonte, y siete ramos ornamentales, como referencia al ciclo tradicional de siete años.
También el Pastorcito ha sido ataviado con un conjunto propio de espolín del siglo XIX y piezas de orfebrería en plata sobredorada.









