Ayer la Junta Permanente primero y el Pleno del Consejo después conocieron del Presidente del Consejo de hermandades, Manuel Antonio García López, su decisión de no presentarse el próximo mes de junio a la reelección, un escenario que planteaba y no descartaba en los últimos meses.
Tras el sondeo a los actuales integrantes de la Junta Permanente y al conocer de primera mano por su parte la intención de los mismos de no seguir en un tercer mandato con García López como presidente, la decisión parecía clara de no seguir al frente del máximo órgano de las hermandades y cofradías en San Fernando.
Ocho años que finalizarán el próximo mes de junio con unas nuevas elecciones en el Consejo y que se iniciaron en un momento muy parecido al actual con el fin de unos meses de interinidad por parte de Jesús Cruz Foncubierta y una Junta Permanente que no aportaba ningún candidato a las elecciones. Entonces, en 2017, García López se presentaba dentro de un proceso con otro candidato, Manuel Lobato Lozano, con 15 votos a favor de la candidatura de García López y 10 en favor de la que encabezaba Manuel Lobato Lozano.
Desde entonces se iniciaba un primer mandato que finalizaba en 2021 -tras dos Semana Santa marcadas por la pandemia del coronavirus- y que ha llevado desde entonces hasta el próximo 30 de junio donde finalizarán ocho años al frente del Consejo.
Las luces
Sin duda alguna con la llegada en 2017 de la Junta Permanente encabezada por García López se procedió a un proceso de transformación en distintas áreas del Consejo, una modernización y especialización que ahondaron en frutos constantes y una imagen del Consejo más cercana a las hermandades de lo que estaba hasta ese momento.
La transparencia marcó esta primera etapa con una claridad absoluta en la gestión, algo que las hermandades agradecieron desde un primer momento desatascando especialmente algunos temas que la burocracia diocesana tenían parados en el cajón del olvido. Destacó también una renovación en la imagen al exterior del Consejo.
La gestión del uso de la Carrera Oficial dio un salto importante, normalizando los sistemas de renovación y haciendo con claridad un uso y gestión de los mismos. Dentro también de esta primera etapa se visibilizó el patrimonio artístico de San Fernando con la edición del catálogo histórico-artístico ‘Insula Fidei’ y la puesta en valor del nuevo patrimonio adquirido por las hermandades a través de la muestra ‘Opera Nova’ en 2022.
Con los jóvenes se impulsó en los primeros cuatro años acciones concretas que se han mantenido en el tiempo y que han servido para unir esta institución a los jóvenes cofrades, como de igual manera fue un éxito la participación de los mismos a través del Consejo en la JMJ de Lisboa en 2023.
Sin lugar a dudas estos años de mandato estuvieron marcados por la pandemia del coronavirus que dejó sin procesiones en los años 2020 y 2021 en Semana Santa. La apuesta por parte del Consejo para la vuelta a la normalidad sirvió como referente a las hermandades para combatir esta difícil situación.
Dentro del ámbito de la Caridad se apostó por acciones concretas con distintas asociaciones de la Ciudad, algo que ha ido quedando patente con los años, y que ha sido reconocido por las hermandades. El Consejo aglutinando también estas acciones y sumándose a otras como la ‘Caravana solidaria’ cada mes de diciembre, entre otras.
Dentro de este apartado no podía quedar atrás el quizás mayor revulsivo dentro de los últimos años como es la nueva Carrera Oficial. Un proyecto impulsado por el Consejo que sorteó otras pretensiones políticas para dejar finalmente un nuevo concepto de Carrera Oficial que ha venido a sumar lo que antes existía en la principal arteria de nuestra ciudad.
Las sombras
Quizás las sombras comenzaron con la llegada al Consejo de hermandades de José Luis Cordero Baro y la politización de esta institución de manera total. Desde entonces, y antes incluso de ser parte de una lista electoral en las elecciones municipales, convirtió al Consejo de hermandades, con su presidente al frente, en una institución teledirigida desde el balcón de la Plaza del Rey. Nada, desde el año 2022, se decide en la calle San Joaquín sin el visto bueno o la propuesta por parte de la regidora isleña. Esta politización desmesurada de la institución ha llegado a niveles ciertamente preocupantes y que no han sido compartidos por los propios miembros del Consejo y parte del Pleno de Hermanos Mayores.
Esta politización desmesurada ha llevado a las grandes sombras de estos años de mandato. En primer lugar, y siguiendo el orden de áreas la transparencia brilló por su ausencia. Los temas no han sido nada claros, ni para los miembros de la Junta Permanente ni para el propio Pleno donde han comenzado las dudas, especialmente en materia económica.
La gestión de los jóvenes en los últimos años ha bajado el nivel registrándose, por ejemplo en el último ‘Canasta y punto’ la menor participación histórica en esta actividad además de las constantes quejas por parte de los jóvenes de la actitud mostrada por la organización del evento.
La Magna Mariana de septiembre de 2023 no fue quizás una sombra, pero si un suflé. Por la misma politización del asunto se intentó rivalizar con la Magna del 2010, intentando hacer ver que todo sería mejor, mayores números, mejores condiciones. Y todo quedó en el papel. Se vivió una jornada histórica pero muy lejos de las pretensiones iniciales, promovidas desde el equipo de gobierno que rivalizaba en la imagen dada 13 años atrás por un gobierno andalucista.
La Carrera Oficial ha dado un giro inesperado, también como responsabilidad política apoyada por el Consejo, pasando de un alquiler en el que se daban unas garantías bastante elevadas a una compra que hace incrementar de forma desmedida el presupuesto para los isleños dando el mismo resultado. Este cambio en la concepción de la Carrera Oficial no se ha explicado aún con claridad, aunque sigue siendo un tema eminentemente político ante el que el Consejo ni siquiera se ha cuestionado.
En el ámbito de la puesta en valor de lo patrimonial tuvieron que pasar tres años para ver la exposición que se marcaba como objetivo después de ‘Opera Nova’. Algo que se dio a conocer el pasado mes de febrero, bajo el título de ‘Dei Craft’. Una exposición que no solo dejó el enfado de los propios cofrades con la forma y la manera en la que se dieron a conocer estas piezas, su nula apuesta museística sino también las dudas -aún no resueltas- del gasto de una subvención de 18 mil euros, que vienen a sumarse a otras en el ámbito económico en los últimos años.
En materia comunicativa la institución que engloba a las hermandades y cofradías ha sido también teledirigida desde el ayuntamiento y a esto suma además que lleva dos meses sin página web, en un momento fundamental para las hermandades como es la antesala de una nueva Semana Santa. Un proceso de migración, que habitualmente consiste en unos cuatro minutos, y que lleva la friolera de dos meses dejando inoperativa a esta herramienta comunicativa del Consejo.
En el ámbito formativo se ha ido rebajando la apuesta año a año, quedando algunos de ellos, por distintas circunstancias con un par de apuntes anuales, en una época en la que desde la jerarquía eclesiástica se tiene este ámbito como el de mayor importancia dentro del mundo de la religiosidad popular. Si la apuesta formativa es importante y se pide desde el Obispado, repasar los miembros de la Junta Permanente -con su presidente a la cabeza- que no han participado de los cursos de formación del Obispado quizás nos da alguna respuesta.
Sin duda alguna una de las sombras -por aquello del blanco y negro- ha venido en el cartel de la presente Semana Santa. Las críticas han sido mayoritarias, muy por encima de las pocas voces a favor de esta nueva tendencia, que ni ha gustado ni gusta. Tampoco la insistencia en obligar a que deba gustar ha ayudado. Ha sido quizás una de las últimas puntillas a una Permanente desmembrada que busca su última Semana Santa.
El posicionamiento favorable a alguna lista en algún cabildo de elecciones también ha penado sobre la imagen de los últimos años de mandato, dejando a un lado de ser una institución sin intereses para hacerla partidista. También esta forma partidaria llevó al Consejo a un reparto económico de la última subvención en materia de actos extraordinarios otorgando cuantías a una hermandad que estaba fuera de la normativa que regula dicha subvención.
En el ámbito económico tampoco se ha dado respuesta en ocho años a las pretensiones de las hermandades de Gloria, aparcando esta decisión año tras año.
Dentro de la propia Junta Permanente las dudas y falta de información en la mayoría de los temas han ido en aumento hasta conocer por la prensa -o por mensajes posteriores a la publicación en prensa- decisiones que lo son y debieran ser de la propia Junta Permanente.
… y las dudas en el cajón
La mayor de las dudas ahora es quien tomará el mando del Consejo de hermandades. Que persona querrá presentarse ante esta situación en la que la principal institución de las hermandades ha perdido credibilidad en los últimos cuatro años así como autonomía de decisión. Desde el anuncio ayer de la no continuidad de García López al frente del Consejo -y tampoco de nadie de la actual Junta Permanente- ha comenzado el casting. Se busca -desde el consistorio- a alguien de la cuerda, que siga dejándose teledirigir y con ganas de aparentar en las fotos de actos.
Si la decisión era esta, ¿no era más lógico haber anunciado esta no continuidad con mayor tiempo para la preparación de una Junta Permanente más sólida y con un mayor tiempo de gestación? ¿Quizás era lo que se buscaba, la inestabilidad de la institución?
Otra gran duda reside en la posibilidad de la nueva sede del Consejo en Capuchinas. Se anunció por parte de Ayuntamiento y Consejo que para junio estaría todo listo. No parecería lógico que la actual Junta Permanente -a través del Pleno- ratificara ahora un acuerdo que va a obligar a una nueva Junta Permanente que deberá tomar posesión de sus cargos en el mes de julio. O quizás sea la última encommienda en favor de quien de verdad manda sobre la sede de la calle San Joaquín. Favores dados, favores otorgados.
Queda como duda también la resolución de la devolución o no a los usuarios de la Carrera Oficial del IVA aportado, una circunstancia que desde el Consejo no se ha informado a los propios usuarios en los últimos años y que tiene un vacío de información importante.
Las dudas también se ciernen en el posicionamiento del actual Arcipreste que renovó su cargo, con vistas a que fuera una continuidad también del Consejo, y se encuentra ahora con una situación que debiera desatascar. Parece que con las últimas decisiones frontales a algunas hermandades y su poca discrección hacen que no se vea como un elemento de unidad dentro de las hermandades y cofradías de San Fernando algo que ya ocurrió en 2021 con su negativa al montaje de altares para la Semana Santa, por los intereses propios de su parroquia.
Queda también la duda de como resolverá esta Junta Permanente una Semana Santa estando ya en la rampa de salida. La ilusión por un nuevo proyecto queda aparcada y los actos por el Año Jubilar que desarrollarán en una gran parte otra Junta Permanente a la que le vendrá dada esta programación.
Luces, sombras y dudas. La situación actual del Consejo de hermandades.






