Pasadas las once de la noche llegaba al Hospital de San Carlos Jesús Nazareno en un traslado con motivo de la misión evangelizadora planteada por el XV aniversario de la concesión del título de Regidor Perpetuo.
Allí, a puerta cerrada, se entronizaba en un pequeño altar en la capilla del centro hospitalario, en la segunda planta. Desde la medianoche se abrió a la contemplación de los fieles que han ido haciendo turnos para no dejarlo solo en estos momentos.
Todo se iniciaba con la apertura de la capilla, la exposición de Su Divina Majestad y el rezo de completas para continuar con turnos de vela y de adoración al Santísimo desde la una de la madrugada a las nueve de la mañana. Ya a las nueve de la mañana se rezaron los Laudes, bendición con el Santísimo y reserva.
A las diez de la mañana se ha rezado el Vía-Crucis y el resto de la jornada se completará con el rezo del Ángelus a las doce del mediodía, el rezo del Santo Rosario a la una de la tarde, las oraciones del devocionario a las dos de la tarde, y una oración de despedida a las tres de la tarde.
A las cinco de la tarde se celebrará una eucaristía que será el preámbulo del traslado a partir de las seis de la tarde de Jesús Nazareno de regreso a la Iglesia Mayor.
Como tantas noches en vela junto a los pacientes en la historia del hospital isleño, esta noche los cañaíllas, especialmente los miembros de su hermandad, se han quedado en vela junto a Jesús Nazareno en la capilla de San Carlos.







