Jesús Nazareno fue trasladado al Hospital de San Carlos como ‘misión evangelizadora’ con motivo del XV aniversario de la concesión del título de Regidor Perpetuo en junio del 2010.
Un traslado que comenzaba pasadas las seis y media de la tarde, ante cuarenta grados de temperatura, en la Iglesia Mayor. Sin duda fue la nota negatia de la jornada, y es que las altas temperaturas hicieron que se viera una estampa insólita con la salida de Jesús Nazareno de la Iglesia Mayor rodeado de una veintena de fieles, a los que se sumaban algunos hermanos en las filas.
Jesús Nazareno lucía sobre su parihuela dorada estrenando la cruz que simula a carey que se realizara fruto de la donación de unos hermanos con motivo del 275 aniversario de la corporación nazarena. La estampa era sobrecogedora, con el túnico bordado y la cruz, sin duda impresionante. El acompañamiento musical corrió a cargo de una capilla de la banda de música de la hermandad.
El recorrido por las primeras calles -Rosario, Colón, San Rafael- y desde aquí la llegada a la Capilla de la Vera-Cruz fue añadiendo fieles en tanto en cuanto las temperaturas se fueron suavizando un poco. Sin duda el momento más significativo en este traslado llegó junto a la Capilla de la Vera-Cruz. Allí los cofrades del Miércoles Santo habían instalado un altar con motivo del paso del Corpus parroquial del Santo Cristo, un altar muy especial ya que lo presidía el vecino más antiguo del barrio, el Santísimo Cristo de la Vera-Cruz.
Allí la parihuela hizo fondo y desde la Vera-Cruz, con su Hermano Mayor Francisco J. Tocino al frente, se quiso tener varios detalles tanto con la hermandad como con la cuadrilla del Nazareno, a esta última el Hermano Mayor quiso pedir perdón por si en algún momento de la historia la hermandad no obró como debiera con estos cargadores. La Hermandad del Nazareno quiso también tener un detalle del paso por este lugar en esta jornada significativa.
Desde allí el cortejo se encaminó hasta el puente que da acceso al barrio de la Casería donde esperaba una representación de la Hermandad del Perdón que acompañó al Regidor Perpetuo hasta el Panteón de Marinos Ilustres. Allí se hizo un necesario cambio, ya que se cambió, a puerta cerrada, de la parihuela dorada al sistema de asas que lleva a Jesús Nazareno cada Cuaresma en su traslado al altar de Quinario. Este sistema de asas se ha mejorado y sirvió para que, como un vecino más, Jesús Nazareno recorriera el itinerario desde el Panteón hasta el Hospital de San Carlos.
Muchos cofrades que no habían visto esta estampa se quedaron impresionados con la cercanía del Regidor Perpetuo en estos momentos. La entrada al hospital y la llegada hasta el área de consultas externas marcó el final de esta peregrinación. Ya una vez dentro del recinto hospitalario, se entronizó a Jesús Nazareno en la capilla, en la segunda planta, donde se ha expuesto a la visita de fieles, devotos y enfermos durante toda la noche.
Jesús Nazareno, com un isleño más, en el Hospital de San Carlos.







