Sevilla vive estos días uno de los momentos más intensos del calendario cofrade con la festividad de la Esperanza, una jornada que une tradición, fe y devoción en torno a las dolorosas marianas que reciben a miles de fieles en solemnes besamanos. Este año, la cita cofrade cobra un matiz excepcional con el esperado regreso de la Esperanza Macarena, restaurada y presentada nuevamente al culto tras un proceso que ha suscitado enorme atención entre los devotos sevillanos.
La Esperanza Macarena, situada en la Parroquia de San Gil , se ha convertido en epicentro de la devoción mariana en estos días. Según la hermandad, su besamanos se celebra del 18 al 21 de diciembre con horario ininterrumpido de 9:00 a 21:00 horas, permitiendo un encuentro profundo y prolongado entre la Virgen y los fieles durante varios días consecutivos. La respuesta popular ha sido masiva, con largas colas desde primeras horas para acceder a venerar a la dolorosa, símbolo perenne de esperanza y consuelo para la ciudad.
No menos significativa es la celebración del besamanos de la Virgen de la Esperanza de Triana, una de las advocaciones más queridas del barrio y de toda Sevilla. En la histórica Capilla de los Marineros, la imagen permanecerá expuesta al culto en un horario amplio y continuo que se prolonga a lo largo de la semana, adaptándose a los diferentes días y accesos para los devotos. Además, la hermandad ha organizado un solemne triduo y culto diario con rezo del Santo Rosario, reforzando así el tono espiritual y comunitario de estas jornadas.
También en el entorno de la festividad, la Hermandad de la Trinidad celebra su tradicional besamanos a Nuestra Señora de la Esperanza. Este acto de piedad popular, programado entre el 18 y el 20 de diciembre con horarios de mañana y tarde, ofrece a los fieles un espacio de contemplación en la Basílica Santuario de María Auxiliadora, en la calle María Auxiliadora, integrando el besamanos con otros cultos y actos devocionales promovidos por la corporación.
En paralelo, la devoción se extiende también a otras dolorosas sevillanas como María Santísima de la O, que permanece en veneración en su besamanos dentro de la programación cofrade de estos días. Según las guías de la festividad, la Virgen de la O se expone al culto con horario continuado hasta el atardecer, complementando así el mapa de cultos y besamanos en toda la ciudad.
El ambiente que se respira en las iglesias y capillas es de recogimiento profundo, marcado por el silencio interrumpido solo por los rezos, el sonido de los rosarios y la emoción de los fieles que depositan sus plegarias a los pies de estas imágenes. Cada besamanos se acompaña de altares cuidadosamente dispuestos, exornos florales y un entorno que invita a la reflexión personal, elementos que convierten estas jornadas en una verdadera experiencia espiritual para sevillanos y visitantes.
Para muchas hermandades, como la Esperanza de Triana o la Trinidad, estos besamanos no solo marcan un momento devocional anual, sino que también sirven para fortalecer la vida comunitaria y recordar la historia centenaria de estas advocaciones. Son jornadas en las que la hermandad se abre a la ciudad, integrando cultos, funciones solemnes y actos piadosos con la presencia constante de fieles en veneración silenciosa.
La festividad de la Esperanza en Sevilla, con su diversidad de besamanos —desde la imponente Macarena hasta las queridas dolorosas de Triana, la Trinidad o la O—, evidencia una vez más la vitalidad de la piedad popular sevillana. La devoción y la tradición se dan la mano en estas jornadas, ofreciendo un testimonio vivo de una fe que sigue emocionando a generaciones y que convierte cada diciembre en un tiempo único de encuentro con la Esperanza.







