El pasado 17 de mayo de 2025, Roma fue testigo de una jornada histórica con la celebración de la Gran Procesión del Jubileo de las Cofradías, un evento sin precedentes que reunió a miles de fieles y cofrades de todo el mundo. La procesión, enmarcada en el Año Santo bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”, destacó por la participación de las imágenes del Santísimo Cristo de la Expiración, conocido como “El Cachorro” de Sevilla, y María Santísima de la Esperanza de Málaga, que desfilaron por las emblemáticas calles de la capital italiana.
Preparativos y traslado de las imágenes
La organización de este evento requirió una planificación meticulosa. Las imágenes fueron trasladadas desde España a Roma mediante un operativo de alta seguridad, coordinado por empresas especializadas en el transporte de obras de arte. Los tronos y enseres fueron desmontados y enviados por carretera hasta Valencia, desde donde partieron en barco hacia Civitavecchia, Italia, para luego continuar por carretera hasta la capital italiana. Una vez en Roma, los tronos fueron ensamblados nuevamente para garantizar su integridad.
Previo a la procesión, ambas imágenes estuvieron expuestas en la Basílica de San Pedro entre el 14 y el 16 de mayo, permitiendo a los fieles y visitantes venerarlas en un entorno de gran significado espiritual. Además, la Archicofradía de la Esperanza de Málaga emitió una medalla conmemorativa y presentó una nueva bandera pontificia durante el desfile, ambas con rico simbolismo papal.
Recorrido de la Gran Procesión
La procesión comenzó a las 17:00 horas desde la Piazza Celimontana, recorriendo un itinerario de aproximadamente 3,75 kilómetros que incluyó lugares icónicos como el Coliseo, la Vía de San Gregorio y el Circo Máximo. El recorrido fue cuidadosamente planificado para resaltar la riqueza histórica y espiritual de Roma, permitiendo que las imágenes sagradas desfilaran por escenarios que evocan los orígenes del cristianismo. El trazado permitió que la procesión pasara frente al Coliseo en dos momentos distintos: a la ida, durante la tarde, y a la vuelta, ya entrada la noche, ofreciendo estampas únicas en un marco histórico incomparable.
El cortejo estuvo compuesto por más de 2.000 cofrades, sin la presencia de nazarenos para preservar la esencia penitencial ligada a la Semana Santa, aunque sí incluyó hermanos con velas, un guiño a la tradición sin perder el carácter universal del evento. Bandas de música acompañaron la procesión, llevando los sones de la Semana Santa al corazón de la capital italiana
Participación y repercusión
El evento atrajo a más de 150.000 andaluces y generó una ocupación hotelera del 98% en las zonas cercanas al Vaticano y el centro de Roma. La procesión fue seguida por millones de personas a través de medios de comunicación y redes sociales, alcanzando un impacto mediático notable. Según datos de seguimiento, la Gran Procesión logró alcanzar una audiencia de más de 258 millones de personas en solo seis días, del 16 al 21 de mayo. Este evento se destacó dentro del Jubileo de las Cofradías, siendo uno de los más seguidos celebrados en Roma hasta la fecha. Contó con más de 2.000 reseñas en medios internacionales, y su valor publicitario estimado supera los 7,6 millones de euros, cifra que se eleva a 17,4 millones según un análisis extendido entre el 12 y el 18 de mayo. Las redes sociales también reflejaron su éxito, con más de dos millones de reproducciones de vídeos en Instagram y un alcance a más de 400.000 usuarios. La Junta de Andalucía aprovechó el evento para promocionar su riqueza cultural y religiosa a través de la campaña “The Revelation”.
Clausura del Jubileo
El Jubileo concluyó el domingo 18 de mayo con una misa solemne presidida por el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Las imágenes del Cachorro y la Esperanza estuvieron presentes durante la celebración, simbolizando la unión de las cofradías y la fe compartida por los católicos de todo el mundo. Este evento marcó un hito en la historia de las cofradías españolas, destacando su papel en la preservación de la tradición y la espiritualidad en la era contemporánea.







