El Castillo de San Romualdo se convierte en epicentro de la tradición cofrade isleña con la celebración de la exposición “Passio Domini. La Pasión del Señor en la Semana Santa de San Fernando”, una ambiciosa propuesta cultural y devocional que ofrece un recorrido completo por los momentos esenciales de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo a través de piezas emblemáticas del patrimonio de las hermandades de penitencia de la ciudad. La muestra, abierta al público entre el 20 de febrero y el 4 de marzo, ha sido concebida como un espacio de contemplación donde el arte sacro se convierte en narración visual de uno de los relatos fundamentales de la tradición cristiana.
Comisariada por los historiadores del arte Ramón Cao Rondán y Miguel Rodríguez Estrada, la exposición propone una experiencia que va más allá de la mera exhibición artística. A través de nueve pasajes temáticos, el visitante recorre el itinerario completo de la Pasión, desde la entrada triunfal en Jerusalén hasta la victoria definitiva sobre la muerte. La muestra combina esculturas, insignias, bordados, símbolos y elementos procesionales que no solo poseen valor artístico, sino también una profunda carga devocional y simbólica, testimonio de la fe y la identidad colectiva de San Fernando.
Durante el acto de presentación, en la tarde del primer viernes de Cuaresma, han intervenido tanto el presidente del Consejo local de hermandades y cofradías, Eduardo Coto Martínez, uno de los comisarios de la exposición Ramón Cao Rondán y la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada. En sus intervenciones han coincidido en poner de manifiesto la importancia de las hermandades que incorporan y mantienen este patrimonio a lo largo de los años y que son la pieza clave para exposiciones de este tipo.
La entrada triunfal: la humildad del Rey
El recorrido comienza con el pasaje titulado “Hosanna. Aclamación y profecía”, centrado en la entrada de Jesús en Jerusalén, episodio que anticipa tanto la esperanza del pueblo como el sacrificio venidero. Este primer espacio introduce al visitante mediante dos piezas fundamentales de la Hermandad de Cristo Rey: la imagen del Borriquillo, representación de Jesús montado sobre un asno, obra del imaginero Juan Manuel Miñarro López, y la talla de un Niño Hebreo, también realizada por el mismo autor, que simboliza al pueblo que aclama al Mesías.
Estas esculturas destacan por su capacidad para transmitir el carácter humilde de Cristo, cuya realeza se manifiesta no en el poder terrenal, sino en la entrega. La escena subraya el contraste entre la alegría de la multitud y el destino de sufrimiento que aguarda al protagonista.
La noche decisiva: la aceptación del sacrificio
El segundo ámbito, “La noche decisiva. Oración y traición”, traslada al visitante al Huerto de los Olivos, donde Cristo afronta la angustia previa a su arresto. En este espacio sobresale el Ángel Confortador, obra de Antonio Castillo Lastrucci (1971), perteneciente a la Hermandad del Huerto, que simboliza el consuelo divino en medio del sufrimiento.
Junto a esta figura, se exhibe el conjunto escultórico de los Apóstoles Dormidos, realizado por Fernando Aguado en 2016, representación que enfatiza la soledad de Cristo en el momento de mayor angustia. Completa el conjunto la imagen de Judas Iscariote, obra de Joaquín Domínguez Vidal (2000), que encarna la traición y marca el inicio de los acontecimientos que conducirán a la crucifixión. También se expone la túnica y mantolines bordados de los apóstoles, realizados por el propio taller de la hermandad en 2022, ejemplo del valor del arte textil dentro del patrimonio cofrade.
El varón de dolores: la humillación pública
La crudeza de la Pasión alcanza su máxima expresión en el tercer pasaje, “El varón de dolores. Humillación aceptada, amor redentor”. En este espacio se exponen los sayones flagelantes del siglo XIX, obras de Vicente Tena y Fuster pertenecientes a la Hermandad de la Columna, que representan la violencia ejercida sobre Cristo.
Junto a ellos, se muestra una silla de estilo castellano utilizada en la escenificación del escarnio, así como la caña que simboliza la burla del falso cetro impuesto a Cristo como “Rey de los Judíos”, perteneciente a la Hermandad del Ecce-Homo. También destaca la presencia de un centurión romano, obra contemporánea de Joaquín Domínguez Vidal (2018), que aporta una dimensión narrativa al conjunto expositivo, evocando el contexto histórico del proceso.
La condena: el poder frente a la verdad
El cuarto pasaje, “La condena. La dignidad del sentenciado”, aborda el momento en que Cristo es condenado por la autoridad romana. Entre las piezas más destacadas figura la insignia del Senatus, obra del orfebre Manuel Seco Velasco (1962), símbolo del poder político de Roma.
Se exhibe también la túnica bordada de Jesús Cautivo y Rescatado, procedente de los talleres de las Madres del Colegio de San Martín de Cádiz y restaurada en 1995, ejemplo del valor artístico del bordado sacro. Completa este apartado el juego de potencias realizado en 2016, que simboliza la realeza espiritual de Cristo frente a la injusticia humana.
La Vía Dolorosa: el camino hacia el Calvario
Uno de los momentos más emotivos del recorrido es el quinto pasaje, “El camino de la cruz. La Vía Dolorosa”. Aquí se presenta la Cruz de Guía de la Hermandad de la Vera-Cruz, realizada en madera de haya en 1977 y tallada por un soldado de la Infantería de Marina durante su estancia en San Fernando.
Este espacio incluye también la imagen de Simón de Cirene, obra de Alfonso Berraquero García (1979), que representa la ayuda forzada al Nazareno; la Cruz de Carey del Nazareno, realizada en 2018 por José Manuel Bernet, inspirada en modelos históricos; la imagen de la Santa Mujer Verónica, obra de Jesús Vidal (2012); y la figura del soldado Longinos a caballo, del mismo autor, que refuerza el carácter dramático de la escena.
El dolor compartido: la figura de María
El sexto pasaje, “La soledad acompañada. El dolor compartido”, pone el foco en la figura de la Virgen María como símbolo de fortaleza y sufrimiento. Entre las piezas expuestas se encuentra la imagen de San Juan Evangelista, obra de Jesús Méndez Lastrucci (2002), que representa al discípulo amado.
Destacan también la saya bordada de María Santísima de los Dolores, pieza anónima del siglo XVIII restaurada en 2004, el corazón traspasado con siete puñales realizado en plata dorada, perteneciente a la Orden Seglar de los Siervos de María, y la diadema de Nuestra Señora de la Caridad, obra del taller de los Hermanos Delgado (2003). Estas piezas reflejan el profundo simbolismo mariano dentro del relato de la Pasión.
La muerte de Cristo: el sacrificio redentor
El séptimo pasaje, “La muerte y entrega del justo”, sitúa al visitante ante el momento culminante del sacrificio. Entre las piezas expuestas se encuentra la imagen de Santa María Magdalena a los pies de la cruz, obra de Alfonso Berraquero (1999), así como el sudario y las escaleras utilizadas en la escenificación del descendimiento, elementos que evocan el final de la crucifixión.
El conjunto se completa con el manto de vistas de María Santísima de la Esperanza, obra realizada en 1996, símbolo del luto y la esperanza que conviven en este momento del relato.
El descendimiento y el amor sacrificial
El octavo pasaje, “Amor más fuerte que la muerte”, presenta las imágenes de José de Arimatea y Nicodemo, obras de Antonio Castillo Lastrucci y Alfonso Berraquero, que representan a quienes asumieron el cuidado del cuerpo de Cristo tras su muerte.
Especial relevancia adquiere la figura del pelícano, alegoría del sacrificio eucarístico, símbolo del amor que se entrega hasta el extremo, pieza diseñada por Jesús Bonilla Cornejo y ejecutada en 2007.
La Resurrección: la victoria de la vida
El recorrido culmina con el pasaje dedicado a la Resurrección, que simboliza el triunfo definitivo de la vida sobre la muerte. En este espacio, el cirio pascual y los elementos asociados al sepulcro vacío evocan el momento en que la piedra es removida y Cristo vence definitivamente a la muerte, inaugurando un tiempo nuevo de esperanza y redención.
Un testimonio de la identidad cofrade isleña
“Passio Domini” se presenta como una síntesis del patrimonio cofrade de San Fernando, reuniendo obras de distintas épocas, desde piezas del siglo XVIII hasta creaciones contemporáneas. La exposición refleja el compromiso de las hermandades con la conservación de su legado artístico y espiritual, así como su papel fundamental en la transmisión de la tradición.
Más allá de su dimensión religiosa, la muestra constituye un testimonio de la riqueza cultural de la ciudad, en la que el arte sacro actúa como expresión de identidad colectiva. A través de estas obras, el visitante no solo contempla el relato de la Pasión, sino que también descubre la historia, la devoción y el patrimonio que forman parte esencial de la Semana Santa isleña.
Con esta exposición, el Castillo de San Romualdo reafirma su papel como espacio de referencia cultural, acogiendo una muestra que une arte, historia y fe en un recorrido que invita a la reflexión y al encuentro con una de las tradiciones más arraigadas de San Fernando.
Horarios de visitas y recorrido en grupos
La exposición se podrá visitar hasta el próximo martes 4 de marzo, en horarios y días de apertura del Castillo de San Romualdo:
- Martes a viernes de 10:00h a 14:00h y de 18:00h a 20:00h
- Sábados, domingos y festivos de 10:00h a 14:00h
- Lunes cerrado.
Además la exposición contará con las siguientes visitas guiadas por parte de los comisarios de la exposición:
- Sábado 21 de febrero a las 12:00h
- Martes 24 de febrero a las 18:30h
- Jueves 26 de febrero a las 18:30h
- Viernes 27 de febrero a las 12:00h
- Viernes 27 de febrero a las 18:30h
- Martes 3 de marzo a las 18:30h
Dichas visitas se podrán reservar a través del siguiente enlace







