Este mediodía la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco ha acogido la eucaristía de despedida del Rvdo. P. Gonzalo Núñez del Castillo como párroco de la misma tras 18 años.
Antes de finalizar la eucaristía, y tras la entrega de algunos regalos, el propio Núñez del Castillo tomó la palabra para agradecer y resumir su paso por la Castrense en los últimos años. En una intervención menor a siete minutos quiso englobar todo el tiempo al frente de la parroquia.
Comenzó su discurso expresando su deseo de que todos los presentes se quedara, tras terminar la celebración para compartir un momento juntos en forma de ágape. Tras esto se mostró agradecido a Dios por las experiencias vividas durante su tiempo en la parroquia de San Francisco y mencionó a los tres Arzobispos Castrenses con los que ha trabajado.
Quiso reflear la intensidad de su experiencia como sacerdote en San Francisco señalando que se ha esforzado al máximo en su labor, como resúmen afirmó que «habré tenido muchísimas equivocaciones y algunos aciertos» pero se mostró agradecido por las lecciones aprendidas.
Expresó su gratitud a todas las personas que ha conicido durante sus 18 años de servicio, resaltando que muchos de ellos ya no están presentes, pero siempre los llevará en su corazón. En este momento se mostró visiblemente emocionado. No quiso olvidarse de la importancia de la comunidad parroquial, la cual ha sido «mi familia y mi hogar» a lo largo de esta etapa en su vida sacerdotal. Destacó Núñez del Castillo su deseo de continuar sirviendo a la iglesia, a pesar de su retiro, enfatizando que la jubilación no significa el final de su compromiso.
Agradeció tambiéna todas las familias que lo han acogido y a aquellos que le han permitido acompañarlos en sus vidas, refiriéndose también a su relación con los enfermos y la importancia de sus vidas en el desarrollo de su ministerio. No quiso pasar la ocasión para resaltar la colaboración con diversas instituciones civiles y políticas, manteniendo una postura neutral sin inclinaciones políticas, según afirmó el propio Núñez del Castillo.
Concluyó su invervención afirmando que no es un adiós sino un «hasta siempre» tras lo cual los asistentes respondieron con una calurosa ovación.






