El pasado mes de febrero asociaciones de profesionales que se dedican al Arte Sacro alertaban de la proliferación de piezas bordadas en Bangladesh o Pakistán que iban añadiéndose al patrimonio textil de distintas hermandades de Andalucía y que bajaban la calidad de los bordados que se venían realizando en nuestra geografía autonómica.
Estas alertas se repitieron a finales del pasado mes de agosto con el encargo a un taller de Pakistán de unos faldones bordados para la sevillana Pastora de Santa Marina.
La mayoría de los encargos de este tipo se vienen haciendo de manera directa con los proveedores en Pakistán, como fue el caso de saya y manto bordados para la Virgen de la Candelaria de la asociación de fieles de Coronación de Espinas aunque el masivo interés por estos bordados que rebajan considerablemente -hasta en un 70%- el precio de lo que pudiera costar en nuestro país, ha generado un nuevo elemento en la eucación: los intermediarios.
Son personas que residiendo en España tienen contacto directo de algunos encargos previos con estos talleres en Pakistán y sirven de puente, para generar confianza al estar en un contacto más cercano y con un catálogo de pedidos anteriores, con los talleres en origen. En sus redes sociales apuntan a encargos para bandas y hermandades que se apuntan como a que se han realizado a través de su intermediación.
Además de esto también distintos talleres desde Pakistán bombardean las redes sociales ofreciendo, en algunos casos, diseños que no se corresponden con autorías de los mismos sino salidos de talleres de bordados en España.






