Con el comunicado realizado el pasado fin de semana por la asociación de artesanos sevillanos a raíz de la ejecución en Pakistán de unos nuevos faldones bordados con broches y el escudo de Felipe V para la Pastora de Santa Marina, ha resurgido el tema del encargo de bordados en este país de Oriente Medio.
Anteriormente otras piezas en distintas localidades como Jerez de la Frontera o Huelva han llamado la atención por la similitud con otras ya realizadas por bordadores españoles y que han contado con un presupuesto menor que el que podría suponer realizarlo en nuestro país.
En San Fernando, hasta la pasada Cuaresma, no se conocían obras bordadas desde Pakistán, hasta la llegada de manto y saya bordados para la Virgen de la Candelaria, de la agrupación de fieles de Coronación de Espinas, ropajes que se pudieron admirar en la salida del Sábado de Pasión cuando la Santísima Virgen se quedaba en el local social mientras discurría por las calles isleñas esta procesión.
A ciencia cierta, ya que no se da publicidad al origen de las piezas, en San Fernando se cuenta solo con estas dos obras bordadas que fueron estrenadas la pasada Cuaresma. Las posibilidades que abre este nuevo mercado están calando especialmente en hermandades de nueva creación que con bajos recursos económicos optan por esta opción que, aún siendo fuera de nuestro país, es más barato que las opciones de bordadores patrios.
El tiempo dirá -como ocurriera con la orfebrería proveniente de Perú hace ya algunos años- si este modelo de bordado proveniente de Pakistán ha llegado para quedarse o es simplemente un mercado ocasional que se olvidará con el tiempo.






