Prosigue el intenso fin de semana que los hermanos del Carmen llevan celebrando desde el viernes para conmemorar el 125 aniversario de la proclamación de la Santísima Virgen del Carmen Coronada como Patrona de la Armada española.
Tras el traslado en la tarde del viernes desde la Iglesia del Carmen al Panteón, y el Besamano en la mañana del sábado en el Panteón, la tarde de este segundo día de una particular ‘romería carmelitana’ ha servido para trasladar, en este caso ya en parihuela, a la Patrona isleña desde el Panteón de marinos ilustres hasta la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del Arsenal de La Carraca.
Un traslado histórico ya que no se tiene constancia documental que la Virgen del Carmen hubiera visitado con anterioridad estas dependencias militares así como tampoco que ninguna imagen hubiera llegado a pie hasta este enclave de la ciudad.
Para ello minutos antes de las cinco de la tarde se disponía todo en el interior del Panteón. Se ultimaba con la incorporación de los travesaños sobre los que la cuadrilla de José González García portaría a la Santísima Virgen así como el cortejo que antecedería a la Patrona. Como era previsible la afluencia de público fue menor que en el traslado con paso y banda del viernes, pero no dejó de tener un acompañamiento bastante importante en todo el recorrido.
Desde el Panteón se salió hacia la avenida Almirante Baturone Colombo, prosiguiendo por la Avenida de la Armada y la carretera de La Carraca, para acceder finalmente al Arsenal por la Puerta de Carlos IV hasta llegar a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Este recorrido, en el que los fieles fueron cantando distintas piezas en honor de la Virgen, sirvió para estampas históricas como el paso por el Puente Hierro o el cruce de la puerta de Carlos IV, símbolo de este Arsenal de La Carraca.
La dificultosa maniobra de entrada en la Iglesia del Rosario precedió al rezo de vísperas en el interior del templo castrense, donde la Santísima Virgen pernoctará para mañana completar este fin de semana con la eucaristía a las doce del mediodía y posterior regreso hasta su templo.








