125 años no se cumplen todos los días. Así debieron pensarlo los hermanos del Carmen cuando planificaron los actos que desde este viernes se van a celebrar junto a la Patrona isleña, la Santísima Virgen del Carmen Coronada, y Patrona de la Armada Española.
Y es que en este 2026 se cumplen 125 aniversario como Patrona de la Armada, de toda la Armada española. La imagen, la que se venera en la Iglesia conventual del Carmen, no sobre la advocación. Y por ello, la Titular de la Archicofradía isleña comenzó este viernes un peregrinar que se desarrollará durante todo el fin de semana a dos enclaves muy significativos de la Armada en San Fernando.
El priemro de ellos el Panteón de Marinos Ilustres. El lugar donde descansan para siempre los marinos que por su trayectoria han sido honrados con los máximos reconocimientos. El mismo lugar donde hace 25 años la Santísima Virgen llegara para conmemorar el centenario de esta proclamación.
25 años después, y con tanto distinto pero tanto a la vez igual, regresaba la Santísima Virgen del Carmen. En este cuarto de siglo, también se visitó en 2023 este lugar con motivo del 325 aniversario fundacional de la corporación. En este caso sobre su paso, al son de la banda de música de Agripino Lozano y portado por la cuadrilla de José González García, quien la llevó hace un cuarto de siglo bajo las siglas de la JCC hasta este emplazamiento.
Todo empezó minutos antes de las cinco de la tarde. En el interior de la Iglesia del Carmen se formaba el cortejo y en el exterior esperaba la formación musical con Enrique Busto en la dirección y decenas de cofrades que, desafiando a las altas temperaturas, quisieron no perderse los primeros compases de la Santísima Virgen por las calles.
Y es que en la primera parte del traslado el calor fue la nota predominante. Eso y la manera tan excepcional en la que se mostraba a la Santísima Virgen sobre su paso, con toda la luz de la tarde incidiendo en cada uno de los detalles. El recorrido, asumiendo la incompatibilidad con el tranvía por la calle Real, fue marcando el mismo camino que cada año se realiza en el traslado para participar en la festividad del Corpus Christi. En este camino, al pasar por la trasera del ayuntamiento, junto a su casa de hermandad, esperaba la Hermandad del Nazareno con un regalo en forma de ramo de flores. Allí sonó ‘Jesús Nazareno’ como máxima unión en lo musical de las dos grandes devociones de La Isla.
Desde aquí sonaron marchas isleñas como ‘Nuestro Padre Jesús de la Misericordia’ y ‘A mi capataz’ para continuar con otras como ‘Esperanza Macarena’, ‘Se arrodilla Triana’ y ‘Quien te vio y no te recuerda’ con las que el cortejo aminoró un poco el ritmo gracias a unos minutos de adelanto sobre el horario previsto que se tenían al paso por Constructora Naval. Este instante, en el que el público aumentaba gracias a la caída de la tarde, la bajada de la temperatura y el buen ambiente que se reunía junto a la Patrona, hizo que la llegada al punto más destacado de este traslado fuera también el de mayor expectación. Y es que el barrio del Santo Cristo recibió a la Patrona engalanando la capilla de su vecino más antiguo, la del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz.
Allí, en la capilla, se encontraba una representación de la parroquia con su párroco, el Rvdo. P. Juan Antonio Martín Barrera al frente, y las representaciones de las hermandades de Afligidos y Vera-Cruz. En lo musical también se quiso unir a ambas corporaciones. Sonó ‘Santa Vera-Cruz’ de José Manuel Belizó Pérez para llegar a la capilla y luego, tras el saludo correspondiente, sonó ‘Los Estudiantes’ de Cristóbal López Gándara. Sin duda el momento de la tarde.
Desde aquí el cortejo fue sorteando las calles del barrio del Cristo, con algunas petaladas por el camino, para llegar a la zona militar tras el paso por la estación de tren. Allí, en los límites de la feligresía de la Inmaculada Concepción, esperaba una representación de la Hermandad del Perdón que, como cada vez que una imagen titular rebasa sus fronteras, la reciben en gesto de verdadera hermandad.
No es habitual que un traslado de esta magnitud no tuviera algún imprevisto. Este llegó a la altura del inicio de la zona militar y es que el Paseo Capitán Conforto no se discurrió como estaba previsto por la zona interior, como lo hiciera la Virgen de la Esperanza en su Coronación, sino que por el lateral más cercano a las dependencias militares debido a unos aspersores que cada día se activa de forma automática y que hacían inviable el paso del cortejo.
Aquí el acompañamiento musical pasó de las marchas de procesión a las marchas militares. Sonó ‘La Gloriosa’, ‘Ganando barlovento’, ‘Los generales’, ‘Los voluntarios’ y ‘Las corsarias’. De esta forma recorrió la Santísima Virgen el lateral del Paseo Capitán Conforto hasta la llegada a la puerta de entrada de la Escuela de Suboficiales. Allí el público se dispuso en la explanada frente al Panteón mientas el cortejo se detenía por algunos minutos. Se tuvo que realizar una maniobra complicada, agachando los cuerpos de la cuadrilla, para poder solventar la altura de la puerta de entrada sin tener que retirar la corona.
Con ‘Las corsarias’ discurrió en las dependencias de la ESUBO llegando a la puerta del Panteón. Allí sonó ‘La Virgen del Carmen’ de Camilo Pérez Monllor tras las palabras del párroco de la Castrense de San Francisco, el Rvdo. P. Jairo González Rodríguez, que daba la bienvenida, en nombre de la Armada, a la Santísima Virgen a estas dependencias.
Con la ‘Salve Marinera’ sin la interpertación del Himno Nacional la Virgen del Carmen Coronada regresó, tres años después de su última visita, al Panteón de Marinos Ilustres. Desde aquí partirá hoy hasta el Arsenal de La Carraca para continuar la celebración de este aniversario.
Siglo y cuarto después, la Capitán General de la Armada, la Alcaldesa perpetua isleña, la Carmela, la Virgen del Carmen, nuestra Patrona, regresó al Panteón para reivindicar su papel fundamental en el ámbito militar. Hoy, los marinos ilustres han descansado junto a la compañía cercana de quien recibió sus oraciones en vida. La Virgen del Carmen en el Panteón, historia misma de la Armada, San Fernando y sus hermanos.









