La pandemia por el coronavirus marca la Función y Pregón a la Virgen de la Salud

El año 2020 quedará marcado para la historia por el inicio de la crisis sanitaria del coronavirus. Un año en el que sobre todas las advocaciones de la Santísima Virgen, una de ellas, Salud, ha sido la más pronunciada seguro entre los cristianos.

Y esto no ha pasado de largo este mediodía en la Pastora. Como cada año los hermanos del Ecce-Homo se han reunido para celebrar la Solemne Función en las fechas próximas a la Natividad de la Virgen y la exaltación cada año a la Madre de Dios.

La Solemne Función ha dado comienzo a las doce y media del mediodía estando presidida por el director espiritual de la hermandad y párroco de la Divina Pastora, el Rvdo. P. Luis Palomino Millán. El sacerdote ha recordado esta circunstancia especial en su homilía así como la devoción que aglutina la dolorosa que tallara Alfonso Berraquero. La eucaristía ha contado con la presencia de los hermanos mayores de Huerto, Misericordia y Pastora.

Solemne Función a María Santísima de la Salud.

Durante la celebración de la eucaristía se han impuesto los escapularios a los hermanos que lo han solicitado y se ha finalizado con el canto de la Salve.

Tras la misa se ha llevado a cabo la XXXIX edición del Pregón a María Santísima de la Salud que en este año ha corrido a cargo del hermano de la corporación Salvador Quevedo Díaz. El pregonero fue presentado por su hermano -también en la corporación- Juan Manuel Quevedo Díaz.

XXXIX Pregón a María Santísima de la Salud. Salvador Quevedo Díaz.

La exaltación ha sido de estructura redonda, comenzando y finalizando con una misma idea “Salud, siempre Salud” frase promovida dentro de algunos grupos de hermanos especialmente en los últimos meses.

El pregón ha querido recordar a las personas que han estado en primera línea durante los momentos más duros de la pandemia, ha querido recordar el papel de San Juan como discípulo amado y Titular de la corporación, la presencia de la Santísima Virgen en cada momento de la vida de hermandad y especialmente en la salida procesional del Lunes Santo. Un canto de amor a la Virgen y una súplica por el fin de la situación de crisis sanitaria que vivimos. 

Un pregón que Salvador Quevedo ha querido reforzar en prosa y que ha contado con la presencia de un buen número de hermanos que, adaptándose a las medidas sanitarias impuestas, han completado el aforo permitido en el templo pastoreño. (ISLAPASIÓN).

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