En el mediodía de este domingo, último de septiembre, la nueva Junta de Gobierno de la Hermandad de la Resurrección ha tomado posesión de sus cargos tras la eucaristía de once de la mañana en la Parroquia de San José Artesano.
Tras la lectura del decreto de nombramiento de la nueva Junta de Gobierno tomaron posesión de sus cargos los distintos miembros de la Junta de Gobierno comenzando por el nuevo Hermano Mayor, Ignacio Bermejo Martínez. Tras este lo hicieron el resto de miembros de la Junta de Gobierno: José Francisco del Río Azorín -vicesecretario y protocolo-, José Antonio, Faiña Mora -vice Hermano Mayor-, Antonio Moreno Sierra -tesorero-, Salud Luna Rodríguez -fiscal-, Rafael Bulpe Periñán -mayordomo-, Paula Aragón Sánchez -vicetesorera y vocal de formación-, Javier Roa Ratia -vocal de Juventud, liturgia y comunicación-, Antonio González Vázquez -vocal de priostía-, Enrique Martín Álvarez Arana -vocal de carga y relación con la música-, Juan Reguera Paredes -vice mayordomo-, José Adolfo Baturone Jerez -comisario para los actos del XXV aniversario-, Marta Molina Ureba -vice fiscal-, Carlos Rodríguez -vocal adjunto de juventud-, quedando pendiente la jura de su cargo Agustín F. Hormigo Valencia y Juan Pedro García López.
Tras la toma de los cargos se llevaron a cabo las intervenciones del Hermano Mayor saliente -José Antonio Faiña Mora- y del nuevo Hermano Mayor -Ignacio Bermejo Martínez-.
El hermano mayor saliente cerró sus ocho años de responsabilidad recordando los orígenes de la hermandad. Se remontó a 2004, cuando un grupo de hermanos comenzó a trabajar para hacer realidad la Hermandad de la Sagrada Resurrección, y señaló que, veintidós años después, había llegado el momento de entregar el cargo. En su intervención agradeció la labor de cuantos han participado en este camino, tanto desde la primera línea como mediante un trabajo discreto.
Subrayó que una hermandad no es obra de una sola persona, sino el resultado de muchas manos, horas de dedicación, sacrificios e ilusiones, además de las dificultades afrontadas. Al hacer balance, destacó especialmente a las personas, las conversaciones, los abrazos, los proyectos compartidos, las noches de preparación y las amistades surgidas al trabajar por una convicción común.
A los integrantes de la nueva Junta de Gobierno les deseó suerte ante una etapa en la que habrá aciertos y dificultades, convencido de que el esfuerzo terminará formando parte de la historia compartida de la corporación. Asimismo, aseguró que continuará disponible para ayudar, aportar su experiencia o escuchar, porque, como afirmó, «los cargos pasan, los hermanos permanecen».
De manera especial se dirigió a Iñaki, nuevo hermano mayor, a quien expresó la tranquilidad que le produce entregar el testigo a un amigo en el que confía. Le pidió que contribuya al crecimiento de la hermandad, que la cuide, escuche a sus hermanos y mantenga presentes las razones que impulsaron su nacimiento.
También tuvo palabras para 2029, cuando se cumplirá el vigésimo quinto aniversario de la corporación. Propuso comenzar desde ahora su preparación, planteándolo no solo como una celebración de lo realizado, sino como un punto de encuentro para reconocer a quienes han hecho posible esta historia, recordar a los ausentes y proyectar el futuro.
Por su parte, el nuevo hermano mayor comenzó su intervención agradeciendo la participación de los hermanos en el proceso electoral y la confianza depositada en la candidatura que tomaba posesión. Una confianza que definió como un regalo y, al mismo tiempo, como un compromiso que la nueva junta deberá corresponder con su trabajo diario.
Dedicó un reconocimiento especial a la Junta de Gobierno saliente y a quien hasta ese momento había ejercido como hermano mayor, José Antonio Faimia Mora, del que destacó sus años de esfuerzo y dedicación, el trabajo realizado en silencio y las decisiones adoptadas buscando el bien común.
También agradeció a los integrantes de la nueva junta que hubieran aceptado acompañarlo en esta etapa y manifestó su confianza en que podrán afrontar unidos los próximos retos, desde la ilusión, la generosidad y el espíritu de servicio. Reconoció que los hermanos conocen sus virtudes y sus limitaciones: puso las primeras al servicio de la corporación y pidió ayuda para superar las segundas.
La unidad ocupó un lugar central en sus palabras. Defendió un modelo de gobierno alejado de los protagonismos individuales y sustentado en la colaboración y la responsabilidad compartida. En este sentido, solicitó la cercanía, la paciencia, la orientación y la experiencia de quienes recorrieron antes ese camino. A los antiguos responsables y hermanos veteranos los presentó como un «comité de expertos», al que pidió consejo, prudencia y serenidad, además de la búsqueda permanente del interés general.
El nuevo hermano mayor situó el mandato dentro de una historia iniciada hace más de veinte años y señaló que la tarea no consiste en comenzar desde cero, sino en culminar dignamente el periodo fundacional, consolidar lo conseguido y honrar la memoria de quienes hicieron posible la hermandad.
En la parte central de su compromiso manifestó su propósito de preparar una corporación sólida y capaz de perdurar, fortaleciendo la fe en la Resurrección de Cristo. Expresó que pedirá la ayuda de Dios para ejercer su responsabilidad con justicia, entendida desde el amor, la humildad y la caridad. Asimismo, aseguró que no utilizará el cargo en beneficio propio, sino para servir, escuchar y unir, procurando sumar y situar siempre a la hermandad por encima de cualquier interés personal.
Pidió igualmente que el perdón, la comprensión y el amor al prójimo estén presentes en la actuación de la nueva junta. Invitó a todos los hermanos a caminar juntos, preservar aquello que los une por encima de las diferencias y mantener vivo el espíritu fraternal que caracteriza a la corporación desde sus orígenes.
Durante su intervención dibujó también el ideal de una hermandad acogedora, abierta y comprometida con la Iglesia, con sus titulares y con los hermanos más necesitados. Advirtió de que una corporación sin ilusión corre el riesgo de vivir por inercia, por lo que reclamó compromiso, capacidad para seguir soñando y conciencia de pertenecer a una gran familia.
Con las palabras del director espiritual de la hermandad y la foto de familia finalizó este acto con el que se inician cuatro nuevos años en la Hermandad de la Resurrección.










