El mes de mayo toca a su fin y con él la última de las cruces de mayo juveniles de nuestra ciudad. Este año este particular calendario no ha tenido la organizada por los jóvenes de la Hermandad del Perdón pero se le ha sumado la que ha organizado la escuela-taller ‘Cortito y a las bandas’ desde el Parque de las Huertas.
La que se mantiene inalterable es quizás la precursora de este movimiento, que se entronca desde hace varios años en el seno de la Hermandad de Santa Elena y que rinden culto a la Santa Cruz, Titular de esta corporación. Una cruz de mayo que pone en la calle un paso, cada año con nuevas mejoras, y que mueve una cuadrilla de cerca de setenta menores, a los que se suma dos decenas más que conforman el cortejo que antecede al paso.
A las seis y media de la tarde, una vez salvado el tradicional escollo del Trambahía, el cortejo salía desde la Parroquia Vaticana y Castrense de San Francisco y recorría las calles de la feligresía adentrándose en primer término por la Alameda Moreno de Guerra. Más de cuatro horas de recorrido sirvieron para que estos cargadores portaran este coqueto paso que se completa con los candelabros del paso de Santa Elena.
Destacó, dentro del cortejo, la presencia del director espiritual de la hermandad y párroco de la Vaticana y Castrense de San Francisco, el Rvdo. P. Jairo González Rodríguez, queriendo acompañar a este movimiento juvenil dentro de la corporación letífica.
Familiares de los jóvenes cofrades arroparon en todo momento a este cortejo que se afianza año a año en el final del mes de mayo.







