Arcos volvió a llenarse de emoción con la presencia de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que regresó a las calles tras su reciente traslado al cementerio de San Miguel con motivo del Día de los Fieles Difuntos. La conmemoración del 425 aniversario de la bendición de la imagen y el 25 aniversario de su nombramiento como Regidor Perpetuo añadieron un significado especial a este nuevo desplazamiento, que concluyó este domingo con su retorno al templo. Durante estos días, la talla permaneció expuesta de manera excepcional en la parroquia de San Pedro, donde numerosos arcenses acudieron para participar en una novena que ya se considera histórica.
La hermandad volvió a reunir a una multitud de devotos en una jornada marcada por el frío, pero también por la expectación. El Nazareno protagonizó un itinerario nunca antes realizado, que incluyó su visita al Barrio Bajo y a enclaves tan significativos como la Plaza de la Caridad. A diferencia del traslado anterior, en esta ocasión contó con el acompañamiento musical de la Banda Municipal Vicente Gómez Zarzuela, que interpretó marchas como ‘Virgen del Valle’ o ‘Margot’, entre otros clásicos. La imagen, vestida con su tradicional túnica de cardos y ayudada por Simón de Cirene, salió a las cuatro de la tarde desde el pórtico de San Pedro sobre un monte de claveles rojos, precedida del cuerpo de acólitos y representantes de hermandades y del Ayuntamiento.
A lo largo del recorrido se pudieron ver varios altares efímeros instalados en jardines públicos, un gesto que aportó mayor solemnidad al paso del Señor. Uno de los momentos más emotivos llegó con la bendición que el Nazareno dedicó a los mayores y enfermos del Asilo de la Caridad. Antes, nada más iniciar su caminar, ya había ofrecido la primera bendición en el atrio de San Pedro. Desde allí continuó por Cadenas, Martín Montero, Piedra del Molino, Callejas, Matrera, Pérez Galdós, Cardenal Almaraz, Plaza de la Caridad, Calvario, Doctor Fleming, Peñuelas, Modesto Gómez, Matrera, Cita y San Juan, para finalmente entrar en su templo alrededor de las ocho de la tarde, donde impartió la última bendición de la jornada.







