El Domingo de Pasión, tras la eucaristía de las siete y media de la tarde en la Parroquia del Santo Cristo se lleva a cabo el traslado solemne de Nuestro Padre Jesús de los Afligidos a su paso.
Un acto para el cual se apagan las luces artificiales del templo y se deja todo, a la iluminación de pequeñas velas que portan sus hermanos. Entre estos, el Señor sostenido por unas asas, es trasladado parsimoniosamente hasta la delantera de su paso.
Allí, y tras el rezo de las preces por el director espiritual de la hermandad, finaliza el acto. Sencillo, no más de doce minutos en total, pero que recoge toda la devoción que sus hermanos profesan al Señor de los Afligidos.







