El pasado jueves 8 de enero el Ayuntamiento de San Fernando informaba de un importante cambio sobre la celebración de la festividad de San Antón, patrón de los animales domésticos. Y es que el equipo de gobierno que encabeza la socialista Patricia Cavada trasladaba esta celebración a finales del mes de marzo, quitándola de las cercanías del 17 de enero, festividad de San Antón, escudándose en el frío y posibilidad de lluvias en esta época del año.
La festividad de San Antón se celebraba con distintas actividades. Entre ellas la bendición de los animales por parte del párroco de San José Artesano, los stands de las protectoras de animales y todo ello estaba complementado con distintas barras con precios populares que instalaban hermandades de San Fernando.
En los últimos años han sido la Hermandad de la Resurrección y la Hermandad del Gran Poder las encargadas de atender estas barras, aunque en otras ediciones también han estado a cargo además de estas dos hermandades de la del Perdón o la extinta agrupación parroquial de la Reina de los Ángeles.
Aunque en el comunicado el Ayuntamiento de San Fernando aseguraba que «el cambio ha sido tratado de manera conjunta con colectivos animalistas, asociaciones colaboradoras y participantes habituales» las dos hermandades que hasta ahora instalaban estas barras -Gran Poder y Resurrección- nada sabían de este cambio y conocieron del paso al mes de marzo por las publicaciones de los medios de comunicación, sin ni una sola llamada o mensaje por parte del equipo de gobierno.
Además ambas hermandades desecharían la posibilidad de poder instalar estas barras en la jornada que se propone –28 de marzo o cercanos a esta fecha- por ser la jornada previa al Domingo de Ramos, momento de máxima activdad para estas corporaciones penitenciales.
Ya en el año 2022 el gobierno de Patricia Cavada negó a las hermandades la instalación de estas barras, aunque por el contrario aceptó que las protectoras de animales si instalaran sus stands en el Parque Almirante Laulhé.
Sin lugar a dudas, otro factor clave que deja ver que la intencionalidad única en este cambio es la de alejar esta celebración de cualquier ámbito relativo a la Iglesia católica; una secularización en toda regla.






