La Esperanza no defrauda. Es el lema del Año Jubilar y en San Fernando, donde un programa de actos lo celebra, tenía como punto álgido de la programación la procesión extraordinaria que ayer se vivió junto a María Santísima de Gracia y Esperanza Coronada, que no defraudó para nada.
Y es que a la extensa devoción de los hermanos del Huerto a su dolorosa se le sumó ayer un ambiente cofrade extraordinario. En número y acompañamiento. Se hacía en muchos casos complicado transitar de una calle a otra, en algo que hacía algún tiempo que no se recordaba.
Todo comenzó tras la eucaristía de ocho de la tarde cuando la hermandad, junto al Consejo -por ser una procesión organizada de manera conjunta- ponían en la calle un cortejo en el que además de los hermanos del Huerto lo conformaban cofrades en representación de distintas hermandades y cofradías isleñas -no todas, y con importantes ausencias- así como una presidencia con las máximas representaciones de estas mismas hermandades y la hermandad hortelana.
Los sones que acompañaron al paso de palio volvían a ser los de la Banda de Música de Fernando Guerrero de Los Palacios y Villafrnca que mejoró algunos enteros con respecto al último Martes Santo mientras que la Santísima Virgen fue portada por su cuadrilla propia, la misma que se creara hace tan solo unas semanas tras la decisión de la hermandad de prescindir de los servicios de la asociación de Jóvenes Cargadores Cofrades (JCC) y que tuvo a Alfono Luque Olmedo como capataz.
Del cortejo destacar sin duda los puntos clave que ya la hermandad había anunciado. Los pasos por la casa de hermandad de la Divina Pastora o la de Ecce-Homo, la subida de la calle Jesús de la Misericordia -engalanada como buena parte del barrio-, el callejón San Miguel o la tradicional bajada de la calle Maestro Portela -Ancha-.
El recorrido tuvo un punto de inflexión en la calle Bonifaz puesto que hasta aquí se configuraba con las representaciones antes mencionadas. Desde aquí solo quedaron los hermanos del Huerto acompañando en el cortejo a su Titular mariana. Aún así, y con un público que acompañó siempre, no se hizo pesado ver el cortejo en ningún punto del recorrido.
Como recuerdo de esta jornada quedarán sin dudas las petaladas -especialmente las de entrada en el callejón San Miguel o en la propia calle Jesús de la Misericordia-, los versos de Antonio Alías desde el balcón de su taller, o sin duda alguna la bajada de la calle Ancha con las distintas marchas interpretadas. Aquí, en este punto del recorrido, cuando ya el cortejo enfilaba buena parte de la calle Manuel Roldán apareció la lluvia, algo que no estaba previsto en los distintos momentos del día pero que deslució una parte del final del recorrido. La hermandad no varió el itinerario, por la cercanía a su templo, pero imprimió un ritmo algo más presuroso para llegar cuanto antes a la Plaza de la Pastora. Allí, antes de la recogida, volvió a aparecer la lluvia tal como indicaban las aplicaciones móviles de meteorología, que acompañó hasta los instantes finales cuando con sones trianeros el palio de Gracia y Esperanza Coronada llegaba hasta el dintel del templo pastoreño para dar por finalizada esta procesión extraordinaria.
Una procesión que no defraudó. La Hermandad del Huerto en estado puro, en el barrio de la Pastora y en una jornada en la que hasta la lluvia quiso acercarse a formar parte de esta histórica jornada. La Esperanza no defrauda que quiso apuntar el recordado Papa Francisco. Y ayer los sentidos cofradieros tampoco quedaron defraudados.









