Sin duda al igual que hace una semana comentábamos que el Corpus de San Fernando venía a menos con la poca participación en el mismo, el Corpus parroquial de la Divina Pastora que organiza la Hermandad Sacramental de la Misericordia es un caso de todo lo contario en los últimos años.
Y es que este Corpus, llamado ‘chico’ o ‘chiquito’ en su historia se ha visto transformado en un Corpus ‘grande’ con la participación ayer de hasta cuatro parihuelas que antecedían al paso de la Custodia. Estas fueron la del Beato Marcelo Spínola -que se incluye dentro del cortejo de la Hermandad del Huerto-, la del Beato Fray Diego José de Cádiz -que forma parte desde este año del cortejo de la Hermandad de la Divina Pastora y que fue portada por una cuadrilla de costaleros-, y las parihuelas de la Inmaculada Concepción y el Niño eucarístico que se disponen entre los hermanos de la Misericordia.
Sin duda una apuesta por mejorar esta procesión eucarística al igual que el exorno de las calles que lucían, especialmente la de Jesús de la Misericordia, engalanadas para la ocasión. Otra de las novedades fue la inclusión de ruedas en el paso de la Custodia, sistema que habrá que mejorar para el próximo año. Un paso de la Custodia que retomaba tintes antiguos con una estampa que recordaba a los orígenes de esta procesión ya que se utilizó el templete de plata, perteneciente a la Parroquia de San Sebastián de la vecina localidad de Puerto Real, coincidiendo con las bodas de oro de la concesión del título de Sacramental a la corporación de la Misericordia.
Ni el calor ni el viento de levante pudieron amainar el crecimiento de esta procesión que auna a las realidades de la parroquia en la Octava del Corpus, en la que el acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Música de San José Artesano.







