El congreso internacional de la Vera Cruz concluyó con una procesión con el Lignum Crucis



El congreso internacional de la Confraternidad de la Vera Cruz -que se celebró el pasado fin de semana en Sevilla- llegó a su fin con una jornada extraordinaria, iniciada a primera hora de la mañana con una procesión extraordinaria desde la capilla del Dulce Nombre de Jesús hasta la Santa Iglesia Catedral.

A las nueve de la mañana el cortejo iniciaba su discurrir desde la calle Jesús de la Vera Cruz, con el lema de esta advocación «Toma tú cruz y sígueme», las palabras que lleva la cruz de guía de esta hermandad sevillana, aunque en la procesión iba una réplica, ya que la original porta una reliquia del Lignum Crucis. Una cruz llevada por hermanos veteranos de la corporación del Lunes Santo.

Le seguía una legión de cruceros procedentes de todos los rincones del país y de América Latina,con más de 1.000 personas y más de 100 hermandades de la Vera Cruz que se dieron cita en la ciudad, formando un cortejo muy amplio, mientras que cerraba el cortejo el Lignum Crucis de la Confraternidad bajo palio, portado por el Delegado Diocesano de hermandades y cofradías, Marcelino Manzano. Todo aquel que se acercaba, podía besar la reliquia, como sucede cada Lunes Santo.

Acompañado de la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla, que interpretó varias recuperaciones musicales y otras que nunca antes había tocado la banda de todos los sevillanos. Cuando el sol comenzaba a apretar, estaba en lo más alto junto a la Giralda, el palio se adentraba en las inmediaciones de la Catedral, ante la atenta mirada de los turistas que sacaban sus dispositivos móviles para inmortalizar el momento.

El palio rodeó la plaza Virgen de los Reyes al completo, debido a los macetones situados en este emblemático rincón de Sevilla, en el final de la procesión que culminó a las 11 de la mañana en la Puerta de Palos. Recordó sin duda a aquella salida extraordinaria de 1998, cuando la Vera Cruz de Sevilla conmemoró el 550 aniversario de las primeras reglas.

Posteriormente, los cruceros llenaron la Catedral para asistir a una ceremonia presidida por el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina. Además, bendijo un nuevo Cristo de la Vera Cruz donado por la Confraternidad a la parroquia de San Juan Pablo II de Montequinto, obra de Alberto Pérez de Rojas.

Con esta eucaristía, quedó cerrado este congreso que sirvió para celebrar el cincuenta aniversario de la Confraternidad de la Vera Cruz, creada en Sevilla, y de la que ya cuenta con 130 hermandades inscritas. La próxima vez que todas estas representaciones vuelvan a citarse, será en la tarde del Lunes Santo, tras el Cristo más antiguo de la Semana Santa de Sevilla. (ISLAPASIÓN).

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