Como cada Navidad, la localidad gaditana de Arcos de la Frontera celebró una vez más el Belén Viviente, fiesta declarada de Interés Turístico de Andalucía.
En la jorada de ayer, y de 17:00 a 22:30 horas, todas las calles del pueblo lucieron adornadas por palmeras y la mayoría fueron iluminadas por la tenue luz de las antorchas, que además de un ambiente acogedor, ofreció un olor a cera quemada que hacen aún más especial la visita al Belén Viviente.
Un ambiente magnífico, un pueblo excelentemente adornado y unos vecinos exquisitamente vestidos para la ocasión, sin perder un solo detalle. Cada una de las estaciones del Belén estaban bien preparadas para representar al público todas las escenas del nacimiento de Jesús.
Sin duda una visita inexcusable en estas fiestas navideñas.







