Hay barrios que guardan la fe en la memoria y la sacan a la calle cuando la ocasión lo merece. El de Padre Pío, en las afueras de Sevilla, vivió este domingo una de esas jornadas que se recuerdan durante generaciones: la Santísima Virgen Madre de la Divina Gracia, titular mariana de la Hermandad de Padre Pío, recorrió en procesión extraordinaria las calles que la vieron nacer como devoción, para culminar las celebraciones del XXV aniversario de la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, su sede canónica.
Puntuales a la cita, a las 18:00 horas, las puertas del templo se abrieron de par en par y el palio comenzó a mecerse hacia la tarde de octubre. El barrio entero —balcones engalanados, sillas en las aceras, vecinos a la puerta de los bloques— se volcó con su Virgen en una salida que tenía además un aliciente: el segundo año consecutivo en que la Divina Gracia pisaba el asfalto de manera extraordinaria, una efusión de devoción que pone de relieve la salud cofrade de una corporación joven pero profundamente enraizada.
La Virgen, obra del imaginero Luis Álvarez Duarte en 1987 y restaurada en 2010, lució un ajuar que es, en sí mismo, un tratado de hermandad entre corporaciones. Estrenó el manto de salida bordado en el taller de José Manuel Elena en 1998, perteneciente a la Virgen de la Merced del Prendimiento de Almería; vistió la saya de la Esperanza de Triana y se cubrió con la toca de sobremanto de la Virgen del Buen Fin de la Lanzada, además de un encaje de Bruselas del siglo XIX. Piezas cedidas que hablan de cómo el barrio de Padre Pío ha sabido ganarse el cariño del mundo cofrade hispalense y andaluz.
La candelería del paso incorporó escudos y emblemas vinculados a la hermandad, a la parroquia, a la ciudad y a las autoridades eclesiásticas, poniendo solemnidad visual a un cortejo dirigido desde el varal por el capataz Rafael Rodríguez Benítez.
Detalle de especial relevancia para los lectores de esta casa: el cortejo fue abierto por la Agrupación Musical Lágrimas de Dolores de San Fernando, que llevó la música de la Isla hasta la barriada sevillana, mientras que tras el palio sonó la Banda de Música de las Angustias de Sanlúcar de la Mayor. Dos formaciones muy queridas en el ámbito cofrade andaluz que pusieron banda sonora a seis horas y media de procesión.
El itinerario discurrió por la Ronda de Padre Pío y las calles Doctora Oeste, San Juan de Aznalfarache, Valencina de la Concepción, La Roda de Andalucía, Alájar, Lora de Estepa o Puebla del Río —esa toponimia de pueblos andaluces que da nombre a las calles del barrio—, con momentos especialmente señalados como la sorpresa musical en la calle Castilblanco de los Arroyos y la lluvia de flores con que fue recibida la Virgen en Puebla de los Infantes. La jornada pudo seguirse además en directo a través de la TDT, la web, la aplicación y el canal de YouTube de 101TV.
Ya entrada la noche, pasada la medianoche y en torno a las 00:30 horas, la Divina Gracia cruzó de nuevo el umbral de su parroquia entre la emoción de un vecindario entregado. Se cerraba así el broche de oro a los veinticinco años de vida del templo del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, y se escribía un capítulo más de la historia de una hermandad que nació como asociación de fieles en 1986, se constituyó como agrupación parroquial en 1987 y como hermandad en 2005, y que desde 2016 procesiona en estación de penitencia cada Sábado de Pasión.
El barrio de Padre Pío, en definitiva, se rindió a su Virgen. Y ella, como siempre, se dejó querer.









