El barrio de la Bazán lleva al centro de La Isla todas sus ilusiones en forma de cofradía



Llega el Miércoles Santo y el barrio de la Bazán se transforma. Es momento de reencuentro entre los que allí viven y los que algún día vivieron en este punto del extrarradio de la ciudad. Todo con un solo motivo, acompañar a Jesús del Gran Poder y la Virgen del Amor en su salida procesional.

La Cruz de Guía de esta cofradía se puso en la calle minutos más tarde de lo que tenía previsto y este pequeño retraso se fue aumentando con forme salían las primeras secciones hasta llegar al paso de palio. El resultado: La hermandad tenía que salir de su barrio a tambor y con zancada amplia de sus cargadores en ambos pasos.

Tras esta primera parte y una vez dejado atrás el barrio llegó sin duda uno de los momentos más emotivos de la cofradía: el paso por la calle Doctor Cobos. Era una incorporación nueva en el itinerario a partir de aquí y los vecinos de esta calle supieron agradecer a la cofradía este cambio. Ventanas engalanadas, petaladas a ambos pasos y la cofradía supo responder aunque no con el tiempo que quisiera puesto que el retraso e su salida hacía que tuvieran que andar para dejar libre el paso de la calle Ancha pues Vera-Cruz venía bajando esta calle para incorporarse justo detrás de la cofradía de la Bazán.

El paso por Carrera Oficial tras la imagen en las curvas de Capitanía y de aquí en dirección a Capuchinas. Espectacular sin duda el paso de la Virgen del Amor que en una eterna trepá en la que sonaron tres marchas levató en el inicio de Constructora Naval y terminó en la calle Colón con giro y reverencia ante las Madres Capuchinas incluido.

La cofradía iba despidiéndose del centro de la ciudad pero antes la calle Ancha. La agrupación musical de Linares que acompañó a Jesús del Gran Poder se esmeró en las marchas al igual que la Banda de Música de la Hermandad del Nazareno y esta calle rodeada de naranjos se convirtió en un reguero de cofrades que aplaudieron y vitorearon a los pasos de la cofradía.

De aquí ya de vuelta al barrio en el que numeroso público acompañó a los dos pasos. La recogida, ya a altas horas de la madrugada finalizó un Miércoles Santo que había tardado dos años en llegar. Gran Poder mostró como todo un barrio sabe sacar a sus Titulares incluso en los momentos más difíciles. (ISLAPASIÓN).

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