La Cuaresma de 2002 tuvo, entonces no se sucedían tantos actos cultuales y culturales, un marcado inicio con el Vía-Crucis de las hermandades y cofradías organizado por el Consejo local de hermandades y cofradías que entonces presidía Manuel Muñoz Jordán.
La Junta Permanente había designado a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder para presidir este acto. El mismo se desarrollaría el primer lunes de Cuaresma, que en aquel 2002 caía en el lunes 18 de febrero. La noche fría, con un viento de Levante bastante marcado, acogía a decenas de fieles a las puertas -entonces solo las que distaban con la calle Eume-, y el pequeño cortejo con hermanos, presidencia de Junta de Gobierno y el director espiritual -el Rvdo. P. Salvador Rivera- párroco por entonces de la Sagrada Familia y director espiritual de la hermandad que en este 2002 presidía el Vía-Crucis de las hermandades.
El modelo era muy distinto al que hoy conocemos. Entonces el rezo de las estaciones se disponian en un itinerario por las calles del barrio y en cada una de estas estaciones las hermandades -por orden de antiguedad- establecían sus cruces de guía o parroquiales. La parihuela en la que se entronizaba al Titular cristífero se paraba en cada una de estas cruces rezándose convenientemente cada una de las 14 estaciones del Vía-Crucis siendo la primera y última en el interior del templo.
Este modelo, que se desarrolló hasta el año 2014, tenía un menor recogimiento que el actual y en noches como la del año 2002, con un tiempo bastante desfavorable, reducía bastante el número de fieles que acompañaban a este piadoso acto.
El Señor del Gran Poder se exponía con túnica lisa morada, sobre parihuela, alumbrada por cuatro puntos de candelería.









