Tras finalizar el tercer día del Triduo de Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza se llevó a cabo el traslado del paso de la Virgen de la Esperanza desde el almacén de la hermandad hasta la Vaticana y Castrense de San Francisco.
Un traslado que tuvo que sortear los horarios impuestos por Trambahía para llegar, antes de las nueve de la noche al dintel de San Francisco. Una vez dentro del templo se procedió a la maniobra de incluir ruedas en las patas del paso, que han sido seccionadas para librar el paso por la Puerta de Levante del recinto que circunda al Panteón de Marinos Ilustres el próximo sábado 25 de octubre en la procesión de alabanzas por la Coronación.
El paso quedó situado en un lateral del presbiterio, junto al cuadro de San Fernando III recibiendo las llaves de la ciudad de Sevilla, obra Mariano Salvador Maella. Una vez dispuesto el paso en el lugar en el que se trabaja ya para incluir la candelería y el resto de elementos propios -no se añadirá el palio- la JCC quiso tener un detalle con la hermandad. Por ello su presidente, Juan Pérez Barrionuevo, entregó a la Hermana Mayor, María del Carmen Márquez, una concha de plata, símbolo del bautismo, puesto que como afirmó el propio presidente la Hermandad de la Expiración había dado vida a la asociación, en sus orígenes en 1978 siendo la primera de las corporaciones que confió en estos cargadores.
Por su parte la Hermana Mayor agradeció el gesto y quiso que los integrantes de la cuadrilla se encontraran en la Castrense como en su casa, y que al igual que el Jueves Santo «sean parte de nuestra hermandad en la calle».
No quedó en este detalle la ofrenda de la JCC a la Expiración sino que también quiso la asociación completar la imagen de la Virgen del Carmen que se encuentra en el entrecalle del paso de palio con un escapulario y cetro de orfebrería, obra del isleño Miguel Ángel Cuadros, que se añadieron como final de este traslado.







