Cecilia Ribera Cumbreras ha anunciado, a través de sus perfiles personales, su dimisión como presidenta de la Unión Musical Maestro José Ribera Tordera cargo que ocupaba desde mayo de 2024. La renuncia tiene efecto desde la fecha del escrito y se produce, según explica, tras una profunda reflexión motivada por diferencias persistentes en la forma de entender la organización y el funcionamiento interno de la asociación. Esta renuncia se suma a la de su hermano, Jesús Ribera Cumbreras, del pasado mes de diciembre, cuando se desvinculaba como parte de la dirección musical de esta formación isleña.
En su comunicado, Cecilia Ribera defiende un modelo de trabajo ordenado, estructurado y con funciones claramente delimitadas, y señala que la dinámica interna de la entidad ha derivado en una constante intervención de todos los miembros en ámbitos que no les corresponden, generando desorganización, solapamiento de funciones y dificultades en la toma de decisiones.
La ya ex presidenta denuncia que, en numerosas ocasiones, el debate interno se ha centrado más en la conservación de cargos y derechos de voto que en la eficacia organizativa y el interés general de la asociación. Asimismo, lamenta la falta de priorización en asuntos administrativos, legales e institucionales, lo que, según afirma, ha provocado retrasos y una sobrecarga de trabajo en la presidencia.
Con el objetivo de mejorar el funcionamiento, Ribera propuso una reducción del número de miembros de la Junta Directiva y una reestructuración basada en comisiones de trabajo, una iniciativa que no fue bien recibida y que impidió avanzar hacia un modelo organizativo más operativo.
Ante esta situación, Cecilia Ribera asegura no sentirse cómoda continuando al frente de la presidencia y considera que lo más honesto es dar un paso al lado. En su escrito recuerda que asumió el cargo con la ilusión de honrar el legado musical y personal de su padre, cuyo nombre da título a la asociación, y afirma que no desea continuar en un proyecto que no puede desempeñar con la serenidad y el rigor que el cargo exige.
Finalmente, Ribera agradece el apoyo de las personas que han formado parte del proyecto y dedica una mención especial al director José Ramón González Barea, destacando su calidad humana y profesional. También expresa su deseo de que la asociación continúe honrando el legado de su padre.






