El 15 de octubre el Ayuntamiento de San Fernando publicaba en su web el anuncio de la aprobación definitiva de la modificación de la ficha del catálogo del PGOU -Plan General de Ordenación Urbana del antiguo convento de las Madres Capuchinas.
Ante esta publicación un isleño, vecino del barrio, entendiendo que dicha resolución no estaba ajustada a derecho interpuso un recurso contencioso administrativo que ha sido admitido por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía -TSJA- en su sección segunda de la Sala contencioso-administrativa de Sevilla antes de finalizar el año 2024.
Este recurso va en contra de la supresión del nivel de catalogación que tenían estos edificios de interés monumental, solo superado por los catalogados como Bienes de Interés Cultural (BIC). El pelotazo urbanístico que quiere perpetrar el ayuntamiento pasa de esta catalogación que tenían estos edificios -nivel 2- a pasar a un nivel 4 de interés ambiental, con apenas la protección de su fachada y primera crujía. Algo que arquitectónicamente es una barbaridad en contra del patrimonio.
Es de destacar que según el PGOU de San Fernando el nivel de protección 2 corresponde a elementos de excepcionales valores de carácter arquitectónico, histórico, artístico o típico que con independencia de su estado de conservación deben mantenerse en su total integridad. De esta misma protección de nivel 2 son por ejemplo el Panteón de Marinos Ilustres o el Real Observatorio de la Armada.
¿Podríamos imaginar San Fernando sin el Panteón, el Puente Zuazo o sin el Observatorio? En este caso se propone incluir al antiguo convento de las Capuchinas en un nivel 4, lo que supone su destrucción arquitectónica en aras del interés especulador de una empresa privada, cuando la colaboración mediante los convenios se inspira inicialmente en el interés público y en la idea del “do ut des”.
Según se indica en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico -PEPRICH- de San Fernando el nivel 4 son edificios de interés ambiental que cuentan con menor interés arquitectónico. Así mismo en esta nueva catalogación queda completamente desprotegido el parcelario y su configuración urbanística e histórica.
Se plantea por tanto en este edificio de cerca de doscientos años de historia desvirtuar completamente la imagen urbana del lugar, destruyendo el patrimonio de San Fernando, incrementando notablemente la densidad de población y quitando luces y vistas a los vecinos del entorno a costa de una operación urbanística que en ningún caso contribuirá a superar la marginalidad habitacional, a costa de la destrucción del patrimonio isleño, tal como se hace constar en el recurso admitido por el TSJA.
El conjunto que compone el parcelario en cuestión es lo suficientemente complejo como para desproteger la totalidad del conjunto, los patios y la composición formal del convento.
Pero la cuestión más importante en este caso es como parece ser, según se desprende del apartado 3 del anuncio del Ayuntamiento de San Fernando, se ha segregado la finca desvirtuando el parcelario origen, justo contraviniendo lo indicado en el PEPRICH respecto a su nivel de catalogación 2.

Como se puede observar, entre el primer y el segundo plano ya existe una parcelación distinta, cuando en el PEPRICH se indica claramente que la protección se extiende a la parcela en la que se ubica, de la que habrá que respetar su forma, dimensiones y ocupación. No se permite segregación salvo la que suponga la recuperación del parcelario histórico.
¿Se ha segregado la parcela antes de la información pública? Es una pregunta que puede hacerse ante esta situación, parece que no se esté restituyendo al parcelario histórico, más bien parece una actuación previa orquestada para desvirtuar completamente el patrimonio en aras de un importante afán especulador.
Además puede ocurrir que la restitución in natura no sea posible, por lo que sería preciso acotar la actuación y tomar medidas preventivas hasta se resuelva este litigio.
Respecto al Convenio Urbanístico que ha realizado el equipo de gobierno de Patricia Cavada con José Luis Cordero como Delegado de Urbanismo hay que considerar que la colaboración mediante los convenios se debe inspirar en el interés público y en la idea del “do ut des”.
En este caso no existe ningún tipo de límite temporal, ningún compromiso económico ni garantía alguna y además tampoco existe ninguna comisión de seguimiento tal como debe indicarse en estos convenios urbanísticos.
En el supuesto caso que esto fuera viable, ¿Qué solvencia ha presentado la empresa promotora para hacer viable este convenio? ¿Cuánto van a tardar en ejecutarlo? Parece un grave error volver a caer en el mismo que hubo en años anteriores, donde se destruyeron auténticas joyas arquitectónicas.
En definitiva tendrá que ser un juzgado quien valore este posible atropello para San Fernando y su patrimonio con el cambio de nivel de catalogación del antiguo Convento de las Capuchinas en aras de un poder especulador y voraz sin sensibilidad alguna.
Un pelotazo urbanístico sin luz ni taquígrafos
Fue en la jornada del 27 de enero de 2023 cuando el Obispado de Cádiz y el Ayuntamiento de San Fernando presentaban los planes de uso del que fuera el antiguo convento de las Capuchinas tras la venta por parte del Obispado a un promotor.
Tras presentar los distintos usos, el trabajo que venía realizando hasta la presentación, a la pregunta sobre el montante económico que iba a percibir el Obispado de Cádiz y Ceuta de esta acción de compra-venta entre el propio Obispado y la empresa promotora, la ecónoma y la propia empresa negaron hacer pública esta cuantía.
Carmen Lobato Herrero, ecónoma del Obispado, indicaba que “no era el momento” de ofrecer esta cuantía debido a que “ahora mismo estamos hablando de algo que se está tramitando y que necesita además de una tramitación obligatoriamente, se tiene que dar esos pasos y ahora mismo creo que no es el momento”. Dos años después aún no ha llegado el momento.
En el pasado mes de octubre la alcaldesa de San Fernando presentaba en rueda de prensa los usos de una parte de esta finca, la que pretende ceder al Consejo de hermandades y cofradías y en la que se trabaja en un borrador del mismo que aún no conocen las hermandades.
El futuro de las Capuchinas, más en el aire que nunca.






